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Música Triqui en Greenfield California

Martes, agosto 16th, 2011

Por: Farida Jhabvala

Migrantes indígenas enseñan antiguas canciones a jóvenes.

Niños triquis prueban tambor

Después de trabajar largas horas día a día, toda la semana, en los campos de labor del Valle de Salinas, en las costas de California, un grupo de personas mayores de la comunidad dejan sus aperos agrícolas y este dedicado grupo inculca a sus hijos, sobrinos y nietos los usos y costumbres de su pueblo, la comunidad indígena triqui de Oaxaca. Las mujeres les enseñan a las niñas a tejer huipiles y bolsas, mientras los hombres tocan las canciones de abuelo en violín y tambor. Para estos músicos y artesanas, los talleres ayudan a hacer que su identidad y sus valores sobrevivan en este país. Nuestra reportera Farida Jhabvala Romero visitó uno de los talleres en Greenfield, California. Este reportaje es parte de la serie Raíces, historias sobre los artistas del pueblo.

Guión

El tejido tradicional Triqui es parte del taller cultural

Narr: En el patio con grava de la casa de Rufina Flores, mujeres y niñas sentadas en el piso tejen a mano, entrelazando hijos rojos, negros y azules que se tornarán poco a poco en vestidos tradicionales huipiles o bolsas.

(Ambi de tejedoras)

Al otro extremo del patio, un grupo de niños bulliciosos juegan y corren alrededor de cuatro músicos con violines y un tambor grande. Pablo García toca el violín.

Pablo: Canción de que cantamos nosotros de allá es como canción de abuelo… Muchos años, muchos tiempos. Y así si tocan los abuelos y tatarabuelos.

Ambi: Canción del Colibrí

Narr: Esta es la canción del Colibrí, inspirada en el vuelo del pájaro colibrí frente a una flor, cuando chupa miel. Pablo aprendió a tocar estas canciones de su abuelo, cuando tenía 8 años. Ahora él es el maestro.

Pablo: Enseñamos la primera cuerda (sonido), la segunda cuerda es y tercer cuerda (sonido), todo eso estamos ensenando a los niños.

Narr: En esta clase, depende de la iniciativa de los niños si se acercan o no a probar los instrumentos. Así fue como aprendió Pablo de su abuelo.

Narr: Oiga entonces estos son sus dos estudiantes con más promesa.

Pablo: Mas que quiere aprender… el más grande ya va más o menos.

Narr: Noé de 10 años sostiene el tambor entre sus piernas, manteniendo el ritmo que le muestra Pablo. José Luis, de 9 años, prueba el violín. Pablo se acerca para reacomodarle la mano con que sostiene el instrumento.

Pablo: Mi abuelo dice que hay música de muchas cosas, hay canción de casamientos, de padrino, de dinero, bailar, dinero y todo eso. Esta es una canción que él toca en las bodas.

Ambi: Canción de boda

Todos juntos tocando música triqui

Narr: Cuando Pablo regresa del campo después de más de 12 horas de pizcar lechuga, practica en su casa, para que las canciones no se le olviden y no mueran. Esta música no está escrita en ninguna parte, por eso Pablo dice que es vital enseñarles a los niños. Mariano Álvarez está de acuerdo.

Mariano: Que solo de esa manera nosotros auto identificamos y de esa manera nosotros somos, creemos que somos indígena Triqui. De otra manera si no llevas tu cultura, si no traes la tradición, no llevas nada de eso, pues no eres indígena.

Narr: Mariano Álvarez dirige la Unión Indígena, que ayuda a organizar estos talleres de música y tejido. A Mariano le preocupa que los Triquis migrantes como el puedan mantener la conexión cultural con sus hijos y nietos aquí en los Estados Unidos.

Mariano: …En vez de hablar tu propio lenguaje, tu propia música, ya los niños de hoy quieren escuchar música como dice un compañero “endiablado” con puro corrido, música que ya no es de nosotros.

Rufina Flores muestra el jorongo triqui que tejió

Narr: Las tejedoras y los músicos aquí están tan comprometidos con pasarle la cultura a la siguiente generación que donan su tiempo para los talleres. Rufina Flores es la anfitriona de la casa y la principal organizadora. Hoy, su único día de descanso, se paró a las 6 de la mañana a preparar todo e ir por los músicos y los niños. Dice que todo el trabajo vale la pena.

Rufina: Es bueno para ellos para su futuro. Si la gente que sabe tocar violín ya pues al rato se muere y nadie va a tocar violín de nuestra cultura de allá.

Narr: Rufina y Mariano quieren hacer otros talleres para enseñar idiomas Triqui, Mixteco, Zapoteco y Chatino.

Para la Edición Semanaria de Noticiero Latino desde Greenfield, California, reportó Farida Jhabvala Romero.

Fuente

http://raicesderb.org/raices/?p=646

                                                  

Triqui siguiente ruta de acceso a la educación

Domingo, mayo 16th, 2010
 
Por: Claudia Meléndez Salinas
Salinas Herald Oficina
16 de Mayo del 2010.
 
 
En Santa Cruz Río Venado, un pequeño pueblo enclavado en las montañas de Oaxaca, México, Amadeo López era todo una celebridad: Ganar la poesía y concursos regionales recitación, trayendo gloria al pueblo de poco más de 400 residentes.

Así que cuando cumplió 14 años, la edad los hombres jóvenes en su ciudad natal se embarcan en el rito de pasaje, los aldeanos estaban en dificultades para verle pasar.

“Decían que yo era la persona más inteligente”, dijo López, sentado en una sala de estudio en la nueva biblioteca de Hartnell. “Cuando mi padre vino a buscarme… me dijo:” Vamos a ver si eres inteligente con Inglés. ‘”

A diferencia de la mayoría de los jóvenes migrantes mexicanos indígenas que vienen a los Estados Unidos en busca de trabajo, López tenía  la escuela en la mente. Su hermano menor comenzó a enseñarle los números y las letras en inglés, y se matriculó en la Escuela Secundaria Greenfield.

Este otoño, López se trasladarán a Cal Poly San Luis Obispo, donde planea especializarse en ingeniería civil. El cree que es el primer indígena triqui de graduarse de Hartnell y pasar a una universidad de cuatro años.

Hartnell College funcionarios no siguen la pista del país de origen para sus estudiantes.

López, de 22 años, representa una nueva marca de los migrantes mexicanos indígenas. Todavía hay pocas, pero están haciendo más hincapié en la educación que trabajando, una desviación de la tradición de décadas de antigüedad de su llegada a los Estados Unidos únicamente para trabajar en el campo.

La tendencia se debe en parte a la labor de La Universidad Indígena, un grupo de jóvenes indígenas migrantes cuyo principal objetivo es rescatar a sus patrimonio cultural y promover la educación, según su página web. López aprendió sobre La Unión Indígena a través de sus primos, los fundadores de la organización.

López siempre ha querido estudiar, dijo, pero en su pueblo natal, nadie se anima a cursar estudios superiores. Así que cuando llegó a Greenfield, su idea era sólo para aprender inglés y trabajar en los campos.

Se matriculó en el noveno grado en Greenfield Alto pocos meses después de que abandonó el quinto grado en Santa Cruz Río Venado. Se había quedado atrás en la escuela porque sus padres habían emigrado a través de México siguiendo las cosechas, por lo que su educación tenía que ser interrumpida.

Una vez en Estados Unidos, llegó la caída de la escuela. ¿Pre-álgebra? ¿No es un problema el inglés y español? Un poco más difícil. En su ciudad natal, los maestros le hablaron en español, pero  es lengua franca de la región triqui. Todavía habla en un español vacilante, y aunque él parece entender inglés bien, elige a sus respuestas cuidadosamente.

En el 11 º grado, asistió aYo Puedo” habilidades de un mes un campamento de verano patrocinado por el Programa de Educación Migrante de la UC Santa Cruz, donde los estudiantes participan en clases de computación, matemáticas, ciencias y literatura, y capacitar en el estudio y gestión del tiempo.

Durante esas semanas, evidenció sus habilidades en idioma Inglés, y la idea de continuar en una senda sembrada fue la universidad.

Al año siguiente, López se reunió por primera vez a su primo Alejandro Álvarez, graduado de la CSU Sacramento ahora trabaja como etnólogo. Mirando Alvarez tenga éxito, fajado de López.

“Me dijo que no era difícil de estudiar”, dijo López. “En ese entonces, yo  quería ser maestro, yo era bueno en matemáticas. Entonces vi que podía ser algo más grande. Fui a tomar clases de consejería, donde aprendí sobre las diferentes carreras, y decidí centrarme en   ingeniería civil”.

Patrocinado por La Unión Indígena, López está organizando un programa de información en su lengua materna en el Radio Bilingüe en Salinas y la enseñanza de la clase triqui en Greenfield. Aunque abierto a todos, el foco de la clase es inculcar el orgullo en la lengua entre sus compatriotas.

“Cuando llegaron los españoles quemaron nuestros códices, querían desaparecer el triqui”, dijo. “Lo que veo es que la lengua se está perdiendo, los jóvenes quieren aprender español, no quieren aprender el triqui. Quiero trabajar con mi comunidad para que el idioma no se pierda.”

Con un promedio de 3,3, López fue aceptada en cinco de las ocho universidades que aplican. Reputación de Cal Poly lo atrajo, y ya tiene algunos amigos que estudian en – ex compañeros – Hartnell que transfirieron antes que él. En algún momento, le gustaría volver a su comunidad para ayudar.

No ha trabajado en los campos, sólo un año – una ruptura de los últimos seis años- estuvo cosechando la lechuga en fines de semana para ayudar a financiar sus estudios. Con un poco de ahorro, y la ayuda de su padre, López está dedicándose a tiempo completo a la escuela.

Cuando se le preguntó para reflejar lo que significa para él ser el primero en su familia para ir a la universidad – y uno de los primeros en su pueblo – López sonríe y dice que es una pregunta difícil. Pero él dice que se inspira para ayudar a sus compañeros triquis perseguir sus sueños.

“Puedo ver que necesitamos más gente para trabajar con nosotros”, dice López. “Me inspira a estudiar. Ayudar a mi gente me hace sentir bien.”

 

Claudia Meléndez Salinas puede ser contactada en 753-6755 o cmelendez@montereyherald.com.

 

 

 Fuente: 

http://www.montereyherald.com/local/ci_15097440?nclick_check=1

Bernadina Hernández, una mujer triqui ejemplar

Lunes, marzo 29th, 2010

Bernadina Hernández, nació en el año de 1984, en la zona Triqui de San Juan Copala, ubicada en la Región Mixteca Baja, Oaxaca.

Durante el conflicto entre los caciques y partidos políticos en su pueblo, su familia huyó del pueblo en busca de un  mejor futuro. En el año de 1992, tomaron una difícil decisión, sabiendo que con ello arriesgaban sus propias vidas, optaron por emigrar a los Estados Unidos, cruzando la frontera. En 1992, llegaron a Hollister California cuando ella tenía 8 años.

En su pueblo natal,  hablaba puro triqui y nunca había tenido la oportunidad de estudiar el español. En cuando llegó a la escuela, ella se dio cuenta que era la única que no podía comunicar con los demás niños. De hecho, sus compañeros de la escuela se burlaban de ella y de su gente indígena. Durante el transcurso del año, las humillaciones de parte de sus compañeros de la escuela se volvieron cada vez más fuerte. Los niños le decían “fea”, “india”, y “estúpida”. Por fortuna, conoció a un amigo mexicano de nombre Francisco, quien la trataba con respeto.

El rechazo y la humillación eran tan duros que Bernardina pedía a Dios que le diera la oportunidad de hablar la misma lengua que sus compañeros. Pedía a Dios que pueda despertar al otro día hablando el español y el inglés para poder comunicar con sus compañeros y así evitar los insultos en la escuela. Bernardina sentía que cuando se burlaba de ella, estaban burlando de su papá, de su mamá, de sus abuelos, abuelas y todas las familias indígenas. Estas humillaciones y burlas eran muy difíciles de soportar y en dos ocasiones tuvo que pelear físicamente para que la dejaran en paz y que la respetaran. Con el tiempo Bernardina pasaba al siguiente grado y sin darse cuenta que a la edad de 10 años ya había aprendido a hablar el español y el inglés. Aprendió el español como su segunda lengua e ingles como su tercera lengua.

Ahora ella entiende la importancia de la lengua y la cultura. Ella  entiende que hay muchas necesidades con la comunidad Triqui. Actualmente colabora con el Movimiento Revolucionario de la Unión Indígenay en el Proyecto de la Cultura Oaxaqueña que ofrecen ayuda a la comunidad indígena de la Ciudad de Hollister y sus alrededoresSe dedica a ayudar y apoyar a todas las personas indígenas triquis o mixtecas del área donde ella se encuentra.

Durante más de 5 años, en el Departamento de Salud del Condado de San Benito y en el Proyecto de la Mujer Oaxaqueña ha dedicado a interpretar a personas triquis de la comunidad, así como a acompañarlas al Hospital, a la clínica y con las trabajadoras sociales; ha ido a casas en las noches para defender a compañeras triquis de gente no indígena que les han querido negar su depósito que se les debe;   ha defendido a la gente indígena de los que quieren tratar con desprecio;  ha defendido a la comunidad indígena de abusos de parte de compañías, contratistas, rancheros, y los que alquilan casas; también ha interpretado en la Corte Superior y Juvenil en ingles y triqui; frecuentemente es voluntaria con la Asistencia Legal Rural de California; ha contribuido al Proyecto de Fair Housing e Investigaciones de Trabajadores Indígena del Campo y; ha ayudado a la comunidad mixteca y triqui a realizar eventos culturales respaldando a diferentes organizaciones.

Para llevar a cabo los bailes tradicionales, el Proyecto de la Cultura Oaxaqueña, tuvo que ocupar ayuda profesional para grabar la música tradicional. Ha participado en ayudar a documentar su cultura con una presentación de “power point” y fue la protagonista de un documental hecho por una estudiante de la Universidad de California de Berkeley que se llama Mi Triqui: Life in Three Languages”.  
 
Como Comité y Coordinadora de y Fundadora del Proyecto de la Cultura Oaxaqueña, se dedica a que la gente se junte para mejorar el futuro de la comunidad indígena. Por ejemplo, ella es una organizadora principal para la Junta Mensual de la comunidad indígena en Hollister en la cual se trata temas importantes como la preservación, el rescate y la difusión de las lenguas y tradiciones indígenas. También,  está diseñando clases para enseñar a los niños indígenas sus propias lenguas y cultura para que no se pierdan sus tradiciones.
Por ultimo, el trabajo de Bernardina es muy importante para que la comunidad indígena defina quienes seamos para enfrentar un futuro difícil en un país extraño.
 
 En suma, es importante para ella conseguir un fondo económico para promover y difundir la cultura y la lengua triqui, para que éstas nunca desaparezcan sobre la faz de la tierra.

Con el liderazgo de Bernardina los niños triquis y mixtecos pueden sentirse orgulloso en lugar de avergonzarse de sus raíces indígenas.

 http://www.launionindigena.com/