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Textiles triquis, única artesanía mixteca que adquiere su registro de marca

Lunes, noviembre 22nd, 2010

Escrito por: Erika Lucero

Martes, 24 de Febrero de 2009

Huajuapan de León, Oaxaca.- En los colores y las figuras que aparecen en los textiles y otros objetos artesanales triquis, los indígenas representan su historia y cosmovisiones, no sólo por esto, sino también por su color rojo que se conoce como mariposa, por ello, tres comunidades de esta región: Copala, Chicahuaxtla y San Andrés Ituyozo son las únicas poblaciones que en algún momento podrían adquirir su marca colectiva. Baruc Alavés, director del Instituto Oaxaqueño de las Artesanías, comentó que éstas serían las únicas artesanías de esta región que se adaptaría un poco para buscar lo que seria su marca colectiva.

“Estas marcas colectivas tiene un beneficio directo para ellos, porque les da la seguridad y los protege, es un titulo como cualquier otro, pero hay que ejercerlo, hay un comité que se encarga de darle todo un seguimiento que tiene que ver con la disposición de un holograma para cada una de las piezas que se producen en esta actividad, da calidad, seguridad y ayuda en la etapa de comercialización, ya que un producto con marca pues tiene un mejor precio”, explicó.

Manifestó que en la región mixteca por ahora se esta haciendo trabajo de rescate y fomento de artesanías derivados de la palma, y destacó que esto es un proceso largo.

“Queremos que las artesanías de palma no sean tan mal pagadas, por eso, estamos haciendo todo el esfuerzo posible para salir adelante con este trabajo y que esta región vuelva a recuperar este oficio tan bonito que ya se esta perdiendo”, expresó.

Cabe resaltar, que los huipiles triquis no son hermosos sólo por sus colores, sino que es común el diseño de líneas, siempre van intercaladas y expresan el ciclo de la vida en una constante metamorfosis, además de tener diversos simbolismos apreciados por todo el mundo, eso es algo que hace especial a esta artesanía.

Fuente:

http://www.nssoaxaca.com/index.php/regional/41-cat-reg-mixteca/9394-textiles-triquis-unica-artesania-mixteca-que-adquiere-su-registro-de-marca-

 

Piden triquis ayuda para comercializar cosechas de plátano

Lunes, noviembre 22nd, 2010

Escrito por: Rogelio Martínez/igabe

Viernes, 22 de Octubre del 2010 

Habitantes pertenecientes a la agencia municipal de San Juan Copala pidieron a las autoridades correspondientes en la Mixteca el apoyo para la conformación de un Consejo Productor de Plátano en la zona de Putla Villa de Guerrero, con el objetivo principal de abatir la alarmante pobreza extrema en la que se encuentran.

Y es que la falta de un Consejo Productor de Plátano en la zona de San Juan Copala, ha ocasionado que en la actualidad exista un alarmante rezago económico y educativo en la región indígena, pues los productores desconocen los mecanismos necesarios para la comercialización de su producto además de la gestión de recursos.

Los productores que están solicitando el apoyo son Edmundo Santiago Gonzales de la población de Río Lagarto Copala, Macario de Jesús de Lázaro Cárdenas, Pedro Estanislao de Cerro Pájaro Juan Gómez Candiano de Rastrojo Copala, quienes en presencia de Fulgencio Cruz de Jesús coordinador de la Secretaria de Desarrollo Rural (Seder), solicitaron conocer de la conformación del proyecto.

Y es que actualmente a poblaciones como Rastrojo, Lázaro Cárdenas, Paso del Águila, Rio Lagarto, San Juan Copala Juxtlahuaca la Seder les realizó la entrega de dos mil plantas de plátano, sin embargo los triquis desean tener una organización que los ayude a obtener mejores ingresos y mercado en zonas como Guerrero, Sola de Vega, Tlaxiaco, Santiago Juxtlahuaca y Putla Villa de Guerrero.

Actualmente las personas que producen plátano en la zona, malbaratan su producto, pues al costearlo de 50 pesos por racimo, este es vendido un 60 por ciento más en los mercados cercanos, mucha fruta es mal distribuida, ya que las personas de la zona, desconocen de los mecanismos necesarios para realizar la venta de este fruto deshidratado, además de algunos procesos para sacarlo a la venta en otra presentación.

Por su parte Fulgencio Cruz de Jesús coordinador regional de la SEDER mencionó que es necesario que estas personas se coordinen, con el objetivo principal que en el 2011 o el 2012 se pueda realizar la gestión correspondiente y se pueda adquirir una deshidratadora de plátano, asimismo de la coordinación para que tengan mejores condiciones de producción.

Dijo que es necesario que primero en la zona triqui se termine con todos los conflictos existentes, para que las personas puedan trabajar, pues de lo contrario todo tipo de apoyos o acciones que se hagan en la Mixteca, serán inválidas.

Fuente:

http://www.rioaxaca.com/v1/index.php?option=com_content&view=article&id=13088:2326-piden-triquis-ayuda-para-comercializar-cosechas-de-platano-&catid=61:general&Itemid=121

El desalojo violento de comerciantes en el zócalo de Oaxaca el día 19 de Julio del 2010

Martes, agosto 17th, 2010

Reportaje:
1.- La asamblea de los Comerciantes en Resistencia “14 de Junio” resolvió la madrugada del lunes permanecer en el zócalo trabajando en la venta de diversos productos, tras verificar que la organización “Venustiano Carranza” manejada por la Sra. Silvia finalmente había ejecutado su acuerdo de levantar del zócalo, mismo que desde el sábado insistían que se debía levantar porque habría desalojo violento.

La decisión fue que de los puestos se levantara la mercancía y que algunas estructuras se levantaran, organizándose por la mañana para trabajar en el día.

2.- A las 9 de la mañana aproximadamente del día lunes 19 empiezan a llegar los inspectores de comercio, inician el hostigamiento a los comerciantes exigiéndoles que se retiren del zócalo. Los comerciantes consultan qué hacer mientras se concentran. La posición de: no instalarse para la venta, pero permanecer en resguardo de las áreas de trabajo se mantiene. Crece la concentración ahora ya en función de resistir y ganar el derecho al trabajo ese día.

Empiezan hablando con los inspectores, en el sentido de que comuniquen a sus superiores que la decisión es trabajar y levantar el martes de la próxima semana. Los inspectores dicen sí para salir del paso. Pero no se alejan. Ya era el momento de la presión y marcha alrededor del zócalo. Es con estas primeras movilizaciones que se logra replegar a los inspectores, sacarlos del perímetro de ventas. De inmediato empiezan a tomar posiciones los policías. Protegido su cuerpo con chalecos antibalas, cascos, escudos, toletes y sus armas.

Se generan dos puntos de resistencia en forma espontánea. En la esquina el restaurante Terranova, las mujeres triqui con aparato de sonido al hombro empiezan a denunciar la negación del derecho al trabajo. A la altura del Marqués del Valle empiezan a avanzar los policías, se forma una valla integrada por los jóvenes del circo nómada de Ciudad Juárez que les impide el avance, en medio de consignas. En un primer momento dos compañeras se plantan de frente al cuerpo policíaco. Extienden sus brazos y momentáneamente detienen su avance. Los compañeros que pusieron la valla resisten, es necesario señalar que estos jóvenes en ningún momento atacaron a la policía, de repente les dan orden de avanzar y chocan los dos contingentes.

Empieza el enfrentamiento entre las dos fuerzas. La policía lanza gas pimienta y gas lacrimógeno. Una mujer comerciante logra asestarle un tubazo a un policía. Le lanzan gas directamente y la persiguen, su compañero logra jalarla y se pone a salvo de los macanazos pero el efecto de los gases prácticamente la desmayan, choca con una banca y vuela, azota de manera impactante en el suelo. La levanta su compañero y siguen corriendo para ponerse a salvo.

Así la confrontación pasó a una persecución y la resistencia física fue quebrada. Una ambulante busca ponerse a salvo metiéndose al restaurante “La casa del Abuelo”. En el interior de ese negocio, el dueño la reconoce y le dice que se vaya o la entrega, discute con él ante los comensales nacionales y extranjeros que están viendo directamente la represión, se mete a las oficinas del restauran a solicitar un teléfono para comunicarse, se lo niegan, vuelva a salir y la vuelve a amenazar el dueño “si no te sales abro las cortinas para que te reconozcan”. Decide salir para no ser entregada, corre unos metros, ve a más compañeros buscando ponerse a salvo y se encuentra a un indígena triqui tirado en el piso sangrando de manera abundante por los golpes que le propinan los policías. Ante la inminencia de una brutalidad mayor sobre él, los turistas lo rodean y protegen, exigen a los policías que se retiren. Alguien pregunta si hay familiares del triqui en ese instante, la compañera responde que es su compañero y le levanta la cabeza, lo empieza a atender. Llegan más compañeros a auxiliar, el triqui se quejaba y le confortaban diciendo, “ya estamos aquí, no te vamos a dejar”. Los turistas y empleadas llaman a la ambulancia y no llega. Una periodista les dice que se lo lleven porque ninguna ambulancia va a entrar. Lo sacan y lo llevan a la Cruz Roja ahí les dicen que las ambulancias están en la Guelaguetza oficial. 

De forma similar le sucede a una profesora. Se mete junto con otra compañera ambulante al restaurante Terranova, el dueño grita que a ellas no se les permitan resguardarse ahí y las empujan hacia afuera del local. Los periodistas la seguían y en medio de la agresión le pedían declaraciones, no la dejaban en paz. Denuncia al Estado, la traición de la Sra. Silvia, la represión a los comerciantes y anuncia que la APPO sabrá responder a la agresión, que se van a reorganizar las fuerzas y a volver a trabajar en el zócalo. En medio de esas declaraciones denuncia a los dueños del hotel Terranova de cómo la empujaron exponiéndola a las agresiones de la policía, no terminó su declaración de prensa cuando los comerciantes y jóvenes oaxaqueños se lanzan a destruir en protesta las mesas y parte del mobiliario en exterior. Al ver esa justa e indignada reacción, desde el interior del restaurante hacen tres disparos. Cohetones y bombas molotov les lanzan en respuesta.

Mientras eso pasaba una mujer triqui le gritaba a la policía que se la llevaran a ella, los retaba a que la golpearan y la despojaran. Sus gritos estremecían a sus mismos compañeros. Y se lanzan a rescatar a una niña triqui de las garras de la policía. Ya se llevaban los policías a una muchacha comerciante, su madre empieza a forcejear con la policía, exige no se la lleven, su hermanito de 13 años es avisado y llega corriendo desde el otro extremo del zócalo, colocado a un lado empieza a gritar que no se la lleven y se lanzan como perros sobre él, su padre que iba llegando también se suma a los reclamos y se lo llevan. Logran rescatar a la joven pero al costo de dos detenidos.

Una vendedora ya de edad, se le paró a los policías con un palo y exigía le entregaran a uno de los compañeros que se llevaban detenido. Los encara incluso con un cuchillo. Y logra además que no se roben la mercancía los miserables policías. Ahí permaneció resguardando la mercancía de ella y sus compañeros.
Un pequeño grupo de jóvenes y de organizaciones se movilizó hacia el zócalo para rescatarla y la convencen de que debe salir del área, le indican que está llegando más policía y que van a rodear, que no va poder escapar si eso sucede y que era más necesaria fuera y en libertad. Que dentro del zócalo no será posible la reorganización de la gente. Ellos se ofrecen para resguardarla y sacarla, protegerla. En la retirada deja la instrucción de que todos se deben concentrar en Santo Domingo y reorganizar la fuerza.

Mientras que otra parte de los compañeros había logrado trasladarse a la Cruz Roja para atender a sus heridos y al triqui finalmente lo trasladan al hospital junto con el compañero de la organización CODEP que recibió un golpe muy cerca del ojo.

Otras compañeras logran salir del área, junto con la mayoría de los comerciantes. Algunos logran confundirse entre la población y poner a salvo su integridad física. Una señora mayor sacando ventaja de su edad se quedó y logró rescatar parte de su mercancía, apoyó a otros a recuperar parte de su inversión. Luego se integraron con el resto del contingente.

Una vez que la policía toma control del zócalo procedieron a destruir los puestos y el campamento de los Comerciantes en Resistencia 14 de junio, se robaron mercancía, sobre todo artesanías y dinero, incluyendo las finanzas de la organización que una noche antes se había reunido. Se perdieron volantes. Se robaron las tiendas de campaña de los niños y jóvenes del circo nómada de Ciudad Juárez que fueron encarcelados. Le prendieron fuego los miserables a las mantas y cartulinas sobre Copala. Destruyeron los instrumentos de trabajo del circo nómada.

Mientras destruían y robaban, otros inician la persecución. Fueron negocio por negocio. Zapaterías, tiendas de ropa, farmacias, papelería, etc. A todo sospechoso lo interrogaban, así es como lograron llevar más detenidos. La agresión fue ejecutada con la protección de patrullas policíacas en el exterior del área del zócalo, ya sea estacionadas en lugares estratégicos o circulando en las arterias vigilando quiénes llegaban o podían llegar en apoyo. En la persecución prácticamente individualizada contaron con personas que iban señalando, uno de ellos era un agente de tránsito que una compañera reporta lo vio cómo señalaba.

El compromiso que han hecho los vendedores con los detenidos es que van a luchar para sacar a todos. Con los jóvenes del circo nómada se hizo el compromiso de que no se les va a dejar solos, que apenas llevaban dos/ noches trabajando en el zócalo y se integraron a la guardia. Que se la rifaron en la primera línea de la resistencia. Aunque ya esta interviniendo un grupo de derechos ecuménicos de Oaxaca, se les brindara todo el apoyo político.

Las declaraciones policíacas y de funcionarios son de que ya habían entablado dialogo y con los representantes de los comerciantes pero que éste es un grupo radical. Con la organización comerciantes en resistencia 14 de junio no hubo ninguna negociación.

Luego del desalojo en el zócalo y los ataques al restaurante Terranova, Ulises Ruiz se presentó a comer con la plana mayor de sus funcionarios. Fue la manera que tuvo para reivindicar al dueño, para apoyar los disparos que hizo y para ofrecer impunidad.

La prensa y televisión nacionales dijeron que se trató de un enfrentamiento, pero en realidad perpetraron una represión salvaje contra el pueblo que sólo exige su mínimo derecho al trabajo. Hay lesionados importantes, hay un fracturado de cráneo por ejemplo. Por lo que se exige derecho al trabajo, alto a la persecución, indemnización a los heridos. Presos políticos libertad.

Y al igual que en Chiapas, en Oaxaca, la represión tiene el único fin de acabar con todo lo que queda de movimiento independiente y democrático. Con toda lucha enarbolada por la APPO que rechazó a pesar de tantas maniobras, el participar en la cacareada farsa electoral. ¿Dónde están las declaraciones de Cué en contra del violento desalojo a vendedores ambulantes que ejercían su derecho al trabajo? No las hay porque él representa la continuación del mismo proyecto de Felipe Calderón, Ulises Ruiz y Sabines.

Son falsas las declaraciones de quienes pretenden hacernos creer que el pueblo de Oaxaca triunfó en las pasadas elecciones, eso es falso. Se derrotó al PRI, pero no al proyecto continuista de Fecal. Es exactamente lo mismo que cuando el PAN con Vicente Fox derrotó al PRI, Fox y Calderón no han traído más que más miseria a nuestro pueblo. Gabino Cué es una pieza más que garantizará los proyectos del imperialismo, por lo que seguirá reprimiendo si el pueblo se lo permite.

El magisterio democrático de la Sección 22 en Oaxaca, debe unir a la protesta en contra de la represión. Y apoyar la lucha por su autonomía del pueblo de Copala, así como declarar la más enérgica protesta en contra de la represión a los vendedores ambulantes, que es una fuerza de la APPO.

 

 

Fuente:

http://mjlibertario.blogspot.com/2010/07/el-desalojo-violento-de-comerciantes-en.html

 

Carta abierta de los instructores indígenas del CONAFE del Distrito Federal al Lic. Arturo Sáenz Ferral

Martes, julio 6th, 2010

México, D.F.,  a 14 de junio de 2010.

 

LIC. ARTURO SAENZ FERRAL.

DIRECTOR GENERAL DEL CONAFE.

P R E S E N T E

Por medio de la presente nos dirigimos a Usted, el grupo de instructores y capacitadores del Programa de Atención Educativa Bilingüe para Población Infantil Indígena Residente en el Distrito Federal y el Programa Interinstitucional de Educación Intercultural Bilingüe para Preescolares del Distrito Federal, Padres de Familia de los preescolares en donde operan dichos programas, Organizaciones Sociales Indígenas y Diputados y Senadores consientes y comprometidos con la sociedad.

A través de éste medio mostramos nuestra inconformidad con la intención por parte de la dirección del Consejo Nacional de Fomento Educativo  (CONAFE) de sepultar tanto el Programa de Atención Educativa Bilingüe para Población Infantil Indígena Residente en el Distrito Federal y el Programa Interinstitucional de Educación Intercultural Bilingüe para Preescolares del Distrito Federal, exigimos que continúen ya que son fundamentales para el aprendizaje y la formación de los niños indígenas migrantes del Distrito federal. Al igual pedimos que se extiendan, si no a todos por lo menos a la mayoría de los jardines de niños de la ciudad como parte del discurso bien ataviado por parte de ustedes. Le recordamos que ambos programas venían operando por una década en esta ciudad.

 Nos sorprende mucho la manera en que se quiere sepultar la educación indígena en esta ciudad, ya que en sus discursos quiméricos Usted expresa lo contrario, menciona que no hay manera de acabar con el rezago en el país si no es a través de la educación.  Nuestros pueblos han carecido de lo más indispensable y en parte por la falta de oportunidades educativas que crean ignorancia y rezago en la enseñanza, situación que no va a mejorar y cambiar sino a través de la educación. Lo que pedimos es que no sólo se queden en el discurso político y demagógico las oportunidades a la población indígena de este país.  Población que siglos hemos ha sido marginada, engañada y se nos ha negado las oportunidades de todo tipo en la sociedad, esta sociedad que se dice moderna y civilizada.

Vamos a recordarle la secuencia en que se vinieron dando los acontecimientos a raíz de esta decisión de dar por terminados dichos programas. A partir del inicio del ciclo escolar 2009-2010, se nos estuvo vacilando en cuanto a la continuación de los programas interculturales antes mencionados operantes en el Distrito Federal. Posteriormente, después de una protesta y una queja en el periódico La Jornada (septiembre 2009) se nos atendió y fue hasta el mes de marzo pasado que se dio continuidad por parte de la institución a los mencionados programas, quedando por trabajar solamente de los meses de marzo a junio del presente ciclo escolar. Decimos solamente dichos meses porque se nos informó que sólo hasta el mes de junio del presente ciclo escolar operarían los programas en el Distrito Federal y que ya no entrarían en funcionamiento el siguiente ciclo escolar debido a que serían clausurados.

Con estos programas era ridículo el porcentaje de la población indígena atendida y ahora se intentan desaparecer, además debemos saber que los estudiantes indígenas tienen los resultados más bajos del Sistema Educativo Nacional y por esta razón es indispensable poner mayor énfasis en éste sector. Queremos que sepan que ya no estamos dispuestos a seguir en ese estado se sumisión y supresión en la que hemos permanecido durante siglos y que ha servido para que el gobierno cometa todo tipo de atropellos a nuestros derechos. Con dichos atropellos por parte del gobierno solo se demuestra que “somos esclavos en nuestra propia tierra”, por otra parte sólo bastaría darse una vuelta por la zona de Polanco y alrededores para ver  la manera en que se exhiben las grandes escuelas en las que son educados los hijos de muchos extranjeros que solo llegan a hacer fortuna y a saquear el país, un ejemplo de ello son las escuelas donde los judíos envían a sus hijos a estudiar. Con esto exigimos que no solo se quede en la retorica las oportunidades educativas a la población más olvidada del país; los indígenas.

Como Usted bien lo sabe, en México la marginación económica y social de la población indígena ha originado una migración creciente de éstos hacia el Distrito Federal. Según el más reciente conteo general de población y vivienda del INEGI en el año 2005 en el Distrito federal “oficialmente” vivían  6,987 niños en edad escolar hablantes de lenguas indígenas y de estos el CONAFE brindo servicio a solo 908 niños en preescolar bilingüe, a 160 niños en primaria bilingüe y a 36 en secundaria bilingüe, atendiendo un total de 1,104. Como se ve en estas estadísticas es ridícula la proporción de la población indígena atendida y en vez de tratar de ampliar y mejorar este servicio se quieren desaparecer de tajo y sin contemplaciones.

Pensamos firmemente que no es por falta de presupuesto por lo que se quiere desaparecer dichos programas en el Distrito federal, ya que cuando existe la voluntad y el interés se buscan alternativas para mantenerlo en lugar de optar por desaparecerlo vilmente. Y digo que tal vez con un poco de voluntad e inteligencia porque sólo así se sortean hasta las dificultades más agudas.  Si realmente no existiera presupuesto y se quisiera continuar con dichos programas se buscaría la manera de ahorra dichos recursos que se necesitan. Una manera de hacerlo sería tal vez terminar con las galletitas y el cafecito en los pasillos del edificio central, si dejáramos los autos de lujo y los cambiáramos por otros más modestos, y redujéramos algunos otros gastos muchas veces innecesarios propios de la burocracias parasitarias e inoperantes podríamos canalizar esos recursos a la continuación de dichos programas (ya que en éste país la mayor parte de recursos se despilfarran en esas burocracias con tal de disminuir los recursos a los programas sociales y hacerlos inefectivos siguiendo la lógica de desmantelamiento de dichos programas para dar cabida a la privatización de los servicios elementales de acuerdo con el proyecto neoliberal impuesto desde el exterior). Lo que le recomendamos en pocas palabras es la austeridad. Todo esto lo mencionamos porque sencillamente esa es la realidad que caracteriza a nuestros gobiernos irresponsables (primero se roban la presidencia y luego son ineptos para gobernar). Hablando de la educación y para muestra de ello tenemos que la Secretaría de Educación Pública (SEP) con Josefina Vázquez Mota de encargada, se da el lujo de gastar 256 millones de pesos para celebrar el día del maestro 2009, mientras Elba Esther eroga 50 millones para comprar camionetas de lujo y distribuirlas entre sus cuates (México S.A. de Carlos Fernández Vega. la jornada 04/09/09), por mencionar solo dos casos.

Creemos que tenemos la razón y vamos a luchar y no vamos a dar tregua en que desaparezcan dichos programas en la ciudad, vamos a hacer hasta lo último que sea necesario para lograr esto. Esperamos sinceramente una rectificación de su parte para no tener que iniciar la movilización social breve para defender la educación intercultural en la ciudad.

Estamos seguros que esta decisión de cancelar los programas en la ciudad es para seguir consolidando el proyecto neoliberal en la educación, además de que es una muestra más del racismo y discriminación que se mantiene en las altas esferas del gobierno y de la elite política de este país. Y para prueba de ello basta leer un artículo periodístico al respecto:

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2010/05/29/politicas-racistas-en-la-educacion-destruyen-lenguas-especialista

A esto sólo cabe hacerse una pregunta: ¿será el caso del conafe?  La respuesta la tiene que contestar Usted mismo.

Por otro lado el otro argumento que se nos da con el cual justifican la salida del programa del Distrito Federal es que según no puede operar el CONAFE en poblaciones de menos de 500 habitantes. Para esto tenemos varias respuestas.

  1. El CONAFE desde hace 10 años venía operando con dichos programas en el Distrito Federal, o sea, ¿El conafe durante 10 años estuvo violando su propio reglamento y ahora que ya no le conviene simplemente se ampara en eso para retirar el programa? Creo que no hay argumento alguno contra este absurdo.
  2. Tenemos prueba de que el CONAFE ha venido operando en poblaciones de más de 500 habitantes y para esto tenemos otra nota periodística que le presentamos a continuación:

http://www.jornada.unam.mx/2009/11/15/index.php?section=sociedad&article=033n1soc

Por último le mostramos el marco normativo nacional en el cual nos apoyamos para exigir la continuidad y ampliación de dichos programas en la ciudad y en el país. 

MARCO NORMATIVO Y JURIDICO DE EDUCACION INTERCULTURAL.

I. NACIONAL.

  1. Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
  2. Plan Nacional de Desarrollo- PND-.
  3. Ley Federal de Radio y TV 2007.
  4. Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres.
  5. Ley General de Educación.
  6. Ley de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
  7. Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación.
  8. Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas.
  9. Decreto de creación de la Coordinación de Educación Intercultural Bilingüe.

II. INTERNACIONAL.

  1. Declaración Universal de los Derechos Indígenas de los Pueblos Indígenas-ONU-.
  2. Convención sobre los Derechos de las Personas con discapacidad.
  3. Convención sobre la Protección y la Promoción de la Diversidad-expresiones culturales-UNESCO-.
  4. Pronunciamiento Latinoamericano por una Educación para Todos-DAKAR-UNESCO-.
  5. Declaración Universal de la UNESCO sobre la diversidad cultural.
  6. Resolución de la Organización de las Naciones Unidas-Políticas Lingüísticas.
  7. Declaración Universal de Derechos Linguisticos.
  8. Convención sobre los Derechos del Niño.
  9. Declaración Mundial de Educación para Todos.
  10. Convenio No. 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales.
  11. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Cultuales.
  12. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
  13. Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer.
  14. Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial.

Nos despedimos de Usted enviándole un cordial saludo confiando en una respuesta favorable a nuestra petición y esperamos que sea lo más breve posible amparándonos en el artículo 8 Constitucional.

 

FIRMAS DE APOYO.

Instructores indígenas del Distrito Federal exigen la renuncia de Arturo Sáenz Ferral, Director del CONAFE

Sábado, julio 3rd, 2010

La Dirección del Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE), a cago de Arturo Sáenz Ferral, en una actitud discriminatoria y totalmente fuera de lugar intenta eliminar los programas de Atención Educativa Bilingüe para Población Infantil Indígena Residente en el Distrito Federal y el Programa Interinstitucional de Educación Intercultural Bilingüe para Preescolares del Distrito Federal que atienden a niños indígenas migrantes desde hace una década en el Distrito Federal. Según sus argumentos es por falta de presupuesto.

¿Cómo es posible que el Director General del Consejo Nacional de Fomento Educsativo (CONAFE) hable de falta de presupuesto cuando él tiene mensualmente un sueldo total bruto de $171.901,34 (Ciento Setenta y Un Mil Pesos 34/100 M.N.)?  (Checar: www.conafe.gob.mx, portal de obligaciones de transparencia, remuneración mensual), sabemos perfectamente que más bien es parte de la consolidación del proyecto neoliberal en la educación.

Ante la cerrazón de dar continuidad a dichos programas que atienden a un pequeño porcentaje de niños y adolescentes indígenas migrantes en ésta ciudad, exigimos la renuncia de dicho funcionario como director del CONAFE, creemos una vil intención el destruir la identidad cultural de los indígenas migrantes en el Distrito Federal.

Es una indecencia que un funcionario con un sueldo descomunal permanezca al frente de esta institución. 

Cabe mencionar que un instructor comunitario del CONAFE tiene un apoyo económico de $2000.00 (Dos Mil Pesos 00/100 M.N.) mensuales por realizar labores educativas en las poblaciones más recónditas del país y a muchas de las veces en situaciones infrahumanas.

Sería una complicidad permitir que un funcionario de nivel medio gane esa cantidad en un país donde existen 20 millones de personas en pobreza extrema que literalmente se mueren de hambre. 

 

Isaías Reyes y Alberto Tello.

 

Fuente:

http://www.jornada.unam.mx/2010/07/01/index.php?section=correo

 

 

Informe añade al aeropuerto de tiro misterio

Jueves, junio 3rd, 2010
Las pruebas muestran que el inmigrante muerto por el diputado no tenía drogas ni el alcohol en el sistema.
Por PAUL GRØNDAHL, Escritor de personal
Publicado por primera vez en la impresión: Miércoles, 02 de junio 2010.
  

Albany.- Marcos de Jesús Alvarez no tenía nada de alcohol o drogas en su sistema cuando fue baleado y muerto por un policía el 20 de marzo después de la medianoche cerca de Aeropuerto Internacional de Albany.

Alvarez estaba caminando solo en un camino oscuro y sin salida, cerca de la cerca perimetral del aeropuerto cuando se encontró con Vicente P. Adjunto Igoe, que se bajaron de su vehículo y pidió a Álvarez lo que estaba haciendo. La oficina del alguacil ha dicho Alvarez tiró un pedazo de concreto en el diputado, ignorado órdenes de detener y se dirigió hacia Igoe ante el oficial le disparó dos veces en el torso de unos 15 pies de distancia con su pistola Glock calibre .40. Una autopsia determinó que Alvarez, un inmigrante mexicano indocumentado, murió desangrado.

Los resultados de la unidad de toxicología forense en Albany Medical Center Hospital negada una noción común de amigos y conocidos que Alvarez, quien era conocido por ser un gran bebedor, estaba ebrio en el momento del encuentro mortal.

Informe final del Sheriff James Campbell, sobre la base de una investigación interna, no dice por qué Alvarez fue caminando solo a las 12:35 am en un tramo abandonado comercial de Watervliet coctelera Road en Colonie casi ocho kilómetros de su apartamento de Albany.

Informe de Campbell, que estará listo esta semana, será enviado a del condado de Albany fiscal de distrito David Soares, quien presentará las pruebas ante un gran jurado, que determinará si acusa al Igoe.

Igoe, de 35 años, regresó a trabajar el 6 de mayo después de ser limpiado para reanudar el servicio a un psicólogo.

“Me siento cómodo con él volver al trabajo y parece ser él mismo. No tengo preocupaciones”, dijo Campbell. Igoe no se ha permitido hablar con la prensa dada la acción a la espera del gran jurado.

Campbell dijo que el reporte incluirá nueva información de los funcionarios de inmigración acerca de Alvarez. A partir de hace cinco años, Álvarez fue capturado y deportado tres veces al intentar cruzar la frontera ilegalmente desde México hacia los Estados Unidos.

Alvarez, un agricultor de 36 años de edad, vivía en un pueblo de montaña en el empobrecido estado mexicano de Oaxaca. El padre de seis hijos, había sido el cableado tanto como $500 cada pocas semanas para su esposa.

“Ella no tiene ningún tipo de dinero que entra ahora. Es difícil”, dijo su hermano, Maurilio Cruz García, que trabaja en una pizzería de Albany y que compartían un apartamento de la Avenida Central con Alvarez y varios otros hombres de México. García fue la última persona en ver con vida Alvarez en la tarde del 19 de marzo después de terminado el trabajo Alvarez. Fue sobre la base de la tripulación de una empresa de gestión de la propiedad local.

Alvarez había vivido en Albany durante aproximadamente un año. Tuvo que pagar una cuota de $3.000 para un contrabandista para que lo transporte a través de la frontera y de proporcionar convencer a futuro los documentos legales, dijo García.

“Todavía hay tantas preguntas sin respuesta acerca de cómo todo esto ocurrió”, dijo Campbell. “Me dijo el viceministro de Igoe que tenía todo el derecho del mundo a detener e investigar lo que Alvarez estaba haciendo en ese camino, pero todavía estamos a la izquierda preguntándose qué estaba pasando por su cabeza.”

No había vigilancia por vídeo de los disparos porque Igoe no había activado las luces de su vehículo de emergencia, que activa automáticamente la cámara de vigilancia.  

 

Fuente:

http://www.timesunion.com/AspStories/story.asp?storyID=936826&category=ALBANY

Los triquis de Chapala, una comunidad que prefiere ocultar su origen

Viernes, mayo 28th, 2010
Paloma Robles
27 de mayo del 2010

El antiguo conflicto por la autonomía del pueblo triqui de la región de San Juan Copala, en Oaxaca, ha producido una diáspora de indígenas de dicho grupo a todo el país. Alrededor de una treintena de familias de origen triqui vive desde hace más de dos décadas en la Ribera de Chapala. En su mayoría profesan el protestantismo y habitan en colonias como Plaza de Toros y la Cascada en Chapala. Otros más se localizan en Ajijíc.

Se dedican a la venta de artesanía. Tejen morrales y telares de lana con formas de paisajes, los venden por escasos 100 pesos. Además, distribuyen pulseras, collares, diademas, dulces regionales (de Chapala), artículos de piel y hasta discos piratas.

La comunidad es celosa y esconde su origen. A pregunta expresa -¿De dónde son?- inmediatamente responden con enojo, “¡De aquí de Chapala vaya y pregunte a la de allá!”.

Sus telares de cintura que esconden entre tablas y ganchos los delatan, lo mismo que sus rasgos y en algunos casos sus vestimentas, unos huipiles en tonos rojos, tejidos a mano, con listones de colores en tiras; que en esta ocasión sólo visten las más ancianas. Se defienden en su silencio: “que no quieren hablar con usted”, traducen los niños.

Margarita tiene 12 años viviendo en Chapala, vino desde San Juan Copala donde dice, “era difícil vivir”, su marido tenía una tía que vivía en la Riviera, aquí se quedó.

A ella se sumaron otros triquis que en cada periodo vacacional huyen de su tierra natal y se adhieren al panorama local. Según refiere Margarita, sólo en Semana Santa fueron ocho los paisanos que vinieron de visita y ya no regresaron a Oaxaca.

Es viuda, su esposo murió hace siete años, le dejó cinco hijos a su cargo; el mayor tiene 22 años y trabaja en el Ayuntamiento de Chapala de mandadera; la menor de sus hijas tiene apenas 12 años, se llama Esmeralda y va a la secundaría.

Margarita explica que su esposo “se tiró a la bebida, se dejó morir, tenía diabetes y en una tomada le dio una embolia; cuando él murió yo también empecé a tomar cerveza pero de qué me servía gritar, llorar, sino gano nada, dije”. Guarda silencio, recuerda: “mis hijos estaban chiquitos, yo sólo me puse a trabajar”.

Originaria de Pinotepa Nacional, dice que allá no se puede vivir, “menos en San Juan Copala” de donde son originarios todos sus vecinos de venta y donde ella vivió con su esposo.

Está muy feo por allá, se tiran a matar por puros corajes, chismes de que si tienen dinero, de quién es el que manda. Se pelean por habladurías y pleitos yo no quería eso para mis hijos, nomas pensando si los iban a matar, si ya no regresaban de la escuela o si estaban en la cárcel”, refirió Margarita, quien explicó que en una de esas grescas murió su papa, su hermano y un cuñado.

Agrega: “el pleito en mi pueblo está desde que yo era chica, imagínese tengo 43 años y no se termina”.

A pesar de que dice que la vida en Chapala es más tranquila, a sus hijos los ha tratado de colocar en lugares en los que ella piensa que se pueden alejar de la propia comunidad triqui asentada en la Rivera de Chapala, donde el fenómeno de la violencia se ha trasladado desde Oaxaca.

“No les interesa convivir”, declara una de las vecinas de local, quien indica que en un principio trató de acercarse pero asegura que “ellos no tiene Ley”.

Le ha tocado presenciar pleitos en los que se golpean hasta arreglar cuentas, “entre mujeres, entre hombres, no importa”.

Lo anterior lo confirman por lo menos otros tres locatarios que acusan que incluso por una golpiza quedó una indígena “dislocada del cuello” (sic). Desde hace seis meses que no ha vuelto abrir su puesto.

La policía los conoce, “siempre les da la razón a los más fuertes” dice una vendedora del andador.

“Están organizados en dos grupos y por desacuerdos de cualquier tipo se pelean, asuntos familiares, de sus puestos, de los precios”, explica un policía municipal.

“Nosotros nos hemos enterado de sus pleitos y pues los agarramos cuando los vemos que se golpean, pero pues se arreglan entre ellos y en su idioma, no podemos hacer nada”.

Para el síndico de Chapala, Moisés Anaya Aguilar, el asunto es menor, “son sólo vendedores, no hacemos distingos, no tenemos problemas con ellos y la organización se da con sus líderes”, repuso. Desconoce el mecanismo violento para la resolución de conflictos.

Se dividen:

La división del pueblo triqui ha derivado en los últimos años en un asunto de paramilitarismo. Recientemente se ha conocido por el asesinato de Timoteo Alejandro Ramírez, líder del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente (MULTI). Así como la emboscada a la caravana “Por la Paz y Solidaridad de la Región Triqui”, el pasado 27 de abril; ataque en el que murió la activista Alberta Cariño Trujillo y Jyri Jaakkola, observador internacional finlandés.

“Yo no entiendo por qué tanta división, al fin y al cabo somos de la misma región, hablamos el mismo lenguaje” refiere María Hilaria Martínez, indígena triqui de San Juan Copala, que vive en Tlaquepaque, Jalisco.

Agregó: “Yo directamente le echo la culpa al gobierno que ha creado grupos. Está cruel, te da miedo llegar allí. El pueblo no va a progresar, hay muchas personas preparadas que no se quedan por que tienen otras ideas, no hay trabajo. Mientras mis paisanos triquis estén con armas en la mano, nunca van a progresar, van a ser un pueblo hundido y siempre va ser así porque desde que yo tengo uso de razón siempre ha sido así”.

Sentenció: “Somos tontos, porque mientras unos están pelando hay muchos recursos que se están desviando, yo pienso que el gobierno está distrayendo a la gente”.

 

Fuente:

http://www.lajornadajalisco.com.mx/2010/05/27/index.php?section=politica&article=009n1pol

Triqui siguiente ruta de acceso a la educación

Domingo, mayo 16th, 2010
 
Por: Claudia Meléndez Salinas
Salinas Herald Oficina
16 de Mayo del 2010.
 
 
En Santa Cruz Río Venado, un pequeño pueblo enclavado en las montañas de Oaxaca, México, Amadeo López era todo una celebridad: Ganar la poesía y concursos regionales recitación, trayendo gloria al pueblo de poco más de 400 residentes.

Así que cuando cumplió 14 años, la edad los hombres jóvenes en su ciudad natal se embarcan en el rito de pasaje, los aldeanos estaban en dificultades para verle pasar.

“Decían que yo era la persona más inteligente”, dijo López, sentado en una sala de estudio en la nueva biblioteca de Hartnell. “Cuando mi padre vino a buscarme… me dijo:” Vamos a ver si eres inteligente con Inglés. ‘”

A diferencia de la mayoría de los jóvenes migrantes mexicanos indígenas que vienen a los Estados Unidos en busca de trabajo, López tenía  la escuela en la mente. Su hermano menor comenzó a enseñarle los números y las letras en inglés, y se matriculó en la Escuela Secundaria Greenfield.

Este otoño, López se trasladarán a Cal Poly San Luis Obispo, donde planea especializarse en ingeniería civil. El cree que es el primer indígena triqui de graduarse de Hartnell y pasar a una universidad de cuatro años.

Hartnell College funcionarios no siguen la pista del país de origen para sus estudiantes.

López, de 22 años, representa una nueva marca de los migrantes mexicanos indígenas. Todavía hay pocas, pero están haciendo más hincapié en la educación que trabajando, una desviación de la tradición de décadas de antigüedad de su llegada a los Estados Unidos únicamente para trabajar en el campo.

La tendencia se debe en parte a la labor de La Universidad Indígena, un grupo de jóvenes indígenas migrantes cuyo principal objetivo es rescatar a sus patrimonio cultural y promover la educación, según su página web. López aprendió sobre La Unión Indígena a través de sus primos, los fundadores de la organización.

López siempre ha querido estudiar, dijo, pero en su pueblo natal, nadie se anima a cursar estudios superiores. Así que cuando llegó a Greenfield, su idea era sólo para aprender inglés y trabajar en los campos.

Se matriculó en el noveno grado en Greenfield Alto pocos meses después de que abandonó el quinto grado en Santa Cruz Río Venado. Se había quedado atrás en la escuela porque sus padres habían emigrado a través de México siguiendo las cosechas, por lo que su educación tenía que ser interrumpida.

Una vez en Estados Unidos, llegó la caída de la escuela. ¿Pre-álgebra? ¿No es un problema el inglés y español? Un poco más difícil. En su ciudad natal, los maestros le hablaron en español, pero  es lengua franca de la región triqui. Todavía habla en un español vacilante, y aunque él parece entender inglés bien, elige a sus respuestas cuidadosamente.

En el 11 º grado, asistió aYo Puedo” habilidades de un mes un campamento de verano patrocinado por el Programa de Educación Migrante de la UC Santa Cruz, donde los estudiantes participan en clases de computación, matemáticas, ciencias y literatura, y capacitar en el estudio y gestión del tiempo.

Durante esas semanas, evidenció sus habilidades en idioma Inglés, y la idea de continuar en una senda sembrada fue la universidad.

Al año siguiente, López se reunió por primera vez a su primo Alejandro Álvarez, graduado de la CSU Sacramento ahora trabaja como etnólogo. Mirando Alvarez tenga éxito, fajado de López.

“Me dijo que no era difícil de estudiar”, dijo López. “En ese entonces, yo  quería ser maestro, yo era bueno en matemáticas. Entonces vi que podía ser algo más grande. Fui a tomar clases de consejería, donde aprendí sobre las diferentes carreras, y decidí centrarme en   ingeniería civil”.

Patrocinado por La Unión Indígena, López está organizando un programa de información en su lengua materna en el Radio Bilingüe en Salinas y la enseñanza de la clase triqui en Greenfield. Aunque abierto a todos, el foco de la clase es inculcar el orgullo en la lengua entre sus compatriotas.

“Cuando llegaron los españoles quemaron nuestros códices, querían desaparecer el triqui”, dijo. “Lo que veo es que la lengua se está perdiendo, los jóvenes quieren aprender español, no quieren aprender el triqui. Quiero trabajar con mi comunidad para que el idioma no se pierda.”

Con un promedio de 3,3, López fue aceptada en cinco de las ocho universidades que aplican. Reputación de Cal Poly lo atrajo, y ya tiene algunos amigos que estudian en – ex compañeros – Hartnell que transfirieron antes que él. En algún momento, le gustaría volver a su comunidad para ayudar.

No ha trabajado en los campos, sólo un año – una ruptura de los últimos seis años- estuvo cosechando la lechuga en fines de semana para ayudar a financiar sus estudios. Con un poco de ahorro, y la ayuda de su padre, López está dedicándose a tiempo completo a la escuela.

Cuando se le preguntó para reflejar lo que significa para él ser el primero en su familia para ir a la universidad – y uno de los primeros en su pueblo – López sonríe y dice que es una pregunta difícil. Pero él dice que se inspira para ayudar a sus compañeros triquis perseguir sus sueños.

“Puedo ver que necesitamos más gente para trabajar con nosotros”, dice López. “Me inspira a estudiar. Ayudar a mi gente me hace sentir bien.”

 

Claudia Meléndez Salinas puede ser contactada en 753-6755 o cmelendez@montereyherald.com.

 

 

 Fuente: 

http://www.montereyherald.com/local/ci_15097440?nclick_check=1

De migrantes, indígenas e indigenistas: San Quintín, 15 años después

Miércoles, mayo 12th, 2010

Everardo Garduño.

Universidad Autónoma de Baja California
31 de Septiembre del 2003
 
 Introducción.

Durante las vacaciones de primavera de 1997, 10 años después de haber trabajado en San Quintín, visité la comunidad indígena de La Nueva Región Triqui; ésta es una comunidad de aproximadamente 2,000 indígenas oaxaqueños, obviamente de origen triqui predominantemente, distribuidos en cerca de 300 viviendas (observación directa). Durante las dos semanas en que permanecí en esta comunidad, observé que ésta no difería significativamente de la mayoría de las comunidades indígenas oaxaqueñas, dado que en cada recinto existía un jardín botánico en el cual cultivaban maíz, fríjol, calabaza y plantas medicinales de distinto uso; en algunos casos observé incluso, que existía el tradicional baño de vapor o temascal y las cocinas construidas de carrizo afuera de las viviendas; en el interior por su parte, era común que estuviera el fogón de adobe y el telar de cintura, artefacto con el que estos indígenas elaboran su ropa tradicional. Más aún, la vida en La Nueva Región Triqui parecía transcurrir tal y como sucede en cualquier otra comunidad de Oaxaca; en mi primer paseo a lo largo de este asentamiento indígena, observé tres eventos celebrados en la forma más tradicional de los indígenas oaxaqueños pertenecientes a la región mixteca: una quinceañera, un bautizo colectivo y un funeral. El siguiente día establecí contacto con un grupo de músicos que interpretaban las típicas chilenas, y más tarde fui testigo de una limpia practicada por una curandera indígena. Después de haber llevado a cabo estas observaciones, era fácil concluir que La Nueva Región Triqui no era sino una comunidad indígena oaxaqueña más, con todos sus elementos más comunes; sin embargo, se trataba sin lugar a dudas, de un interesante caso de reterritorialización de una comunidad y de una cultura, localizada en San Quintín, Baja California, aproximadamente a mil ochocientas millas del Estado de Oaxaca.(1)

San Quintín es un valle agrícola situado a cuatro horas al sur de la frontera entre México y Estados Unidos, a donde cada verano acuden grandes contingentes de indígenas procedentes del estado de Oaxaca, contratados por las compañías horticultoras de la región, para cosechar diversos productos entre los que destaca el tomate. Estos trabajadores indígenas son albergados hasta el otoño en campamentos precariamente equipados, cuyas condiciones contrastan con las de los barrios o colonias en donde residen los migrantes permanentes que, como La Nueva Región Triqui, se han multiplicado a lo largo de este valle. A diferencia de la situación prevaleciente en los campamentos, los barrios poseen los servicios básicos como electricidad, agua, tiendas, escuelas, guarderías, etc., y en donde familias enteras de origen zapoteco, mixteco, y triqui, se encuentran en libertad de reproducir sus practicas culturales, y desarrollar sus propias formas de organización y lucha en contra de la explotación y segregación de la que han sido históricamente objeto en San Quintín.

Ciertamente, en el origen de estos barrios indígenas en el valle, subyace una larga historia de acciones y movilizaciones de los trabajadores agrícolas oaxaqueños, en la que no ha estado ausente el trabajo de los indigenistas, tomando decisiones ante distintos dilemas. En 1987, participé en un equipo de trabajo constituido por el Instituto Nacional Indigenista en San Quintín, que tenía por objeto llevar a cabo una evaluación tanto de las condiciones en las cuales vivían los migrantes indígenas en los campamentos, como del trabajo desarrollado por las distintas instituciones y organizaciones en la región (Ver Garduño et al: 1990). En este articulo se presenta un resumen del análisis y sugerencias realizados por este equipo, con la intención de reorientar el trabajo de INI, y tener un impacto mucho más positivo sobre las condiciones sociales de la población indígena en este valle agrícola. Este artículo ofrece también algunos comentarios sobre el impacto de estas acciones, 15 años después. Es importante señalar que quienes participaron en esta experiencia de 1987, fueron: Juan Malagamba (Director de Centro Coordinador del Instituto Nacional Indigenista en Baja California), Efraín García, Patricia Morán, Gerardo Cordero, Rubén Peralta, y Marta Susana Rivera. Ellos constituyen lo que en esta ponencia se denomina, el equipo del INI.

La explotación de indígenas en San Quintín.

Hacia la década de los setentas y principios de los ochentas, la producción de hortalizas en San Quintín llegó a ser la actividad agrícola más redituable en Baja California. La fertilidad de la tierra en este Valle, la abundancia de agua en esos años, el clima templado, así como la ubicación geográfica de San Quintín, fueron factores importantes de este éxito. Por una parte, las condiciones climáticas que permitían que el cultivo de tomate pudiera desarrollarse durante el verano en San Quintín, cuando era poco probable que en los Estados Unidos tuviera éxito, así como la vecindad con el mercado hortícola más grande del mundo, representado por el Estado de California, constituyeron factores fundamentales de atracción de diversas compañías norteamericanas, que buscaban nuevas áreas para desarrollar una producción agro exportadora de intensidad, que en poco tiempo llegó a generar el 22% del ingreso agrícola del Estado (SARH 1985: 91-93).

Pero no sólo las características físico-geográficas del Valle de San Quintín, constituyeron factores exclusivos del éxito económico de la región, y particularmente de los horticultores, sino también la concurrencia de una fuerza de trabajo migrante de origen indígena. A las ganancias de por sí extraordinarias, obtenidas de la diferencia entre ingresos en dólares y el pago de salarios raquíticos en pesos, habría que añadir como ventaja adicional la condición monolingüe de los recién llegados, así como el desconocimiento casi absoluto sobre la Ley Federal del Trabajo con el que arribaban; ambos fueron factores aprovechados frecuentemente por las compañías para escamotear los derechos laborales de los migrantes. Durante el tiempo de trabajo de nuestro equipo del INI (1987), pudimos ser testigos de cómo estos jornaleros eran forzados a realizar jornadas extenuantes por un salario de aproximadamente 5 dólares al día, y a trabajar obligatoriamente horas extras, sin consideración alguna ni para niños ni mujeres embarazadas. Más aún, pudimos registrar cómo la principal ventaja que las empresas agrícolas obtenían de la relación con la fuerza de trabajo indígena migrante, provenía de la perpetua categoría de trabajadores temporales en la que ubicaban a todos sus empleados, incluso a aquellos que tenían cerca de 20 años trabajando para un mismo contratador. En esta condición, dimos cuenta de cómo a los indígenas oaxaqueños no les eran reconocidos los beneficios establecidos en la Ley Federal del Trabajo para los trabajadores permanentes, como es el caso de la semana laboral de 6 días con el pago de siete, el goce de vacaciones pagadas, aguinaldo, y reparto de utilidades (Garduño et al 1990: 80-97).

Durante los años de trabajo de nuestro equipo en San Quintín, pudimos incluso observar la práctica del “acasillamiento” (2) por parte de los patrones. En repetidas ocasiones, vimos cómo al arribar los primeros contingentes de jornaleros, el contratador los conducía a la tienda del lugar para que recibieran a manera de avance de sus honorarios, lo que necesitaran para sobrevivir las primeras semanas; de esta manera, los jornaleros caían inmediatamente endeudados y obligados a trabajar exclusivamente para la compañía que los trajo, y si por alguna razón interrumpían su trabajo por más de 3 días (por enfermedad, embarazo, o para buscar un mejor empleo), éste debía pagar inmediatamente la deuda que había contraído, además que perdía automáticamente su empleo, e incluso la vivienda que le habían asignado. Nuestro equipo también fue testigo de cómo esto también sucedía, si los trabajadores protestaban por el trato del que eran objeto y por el atropello de sus derechos laborales por parte de la compañía (Ibíd.). Por otra parte, la escasa inversión que las compañías realizan en el bienestar de sus trabajadores, albergándolos en condiciones por demás deplorables, ha representado históricamente una fuente importante de ahorro para los patrones. En nuestro diagnostico describimos detenidamente como los jornaleros mixtecos son albergados en campamentos insalubres constituidos por pequeños cuartos de lámina de apenas 4 x 4 metros, que no ofrecen ninguna protección contra los fuertes vientos del verano o frente a las lluvias de invierno, cuando los techos de estas viviendas gotean abundantemente y su piso de tierra se vuelve lodo; la mayoría de estos campamentos no cuenta con un numero suficiente de letrinas y baños, no tiene electricidad, y el agua se obtiene de cisternas altamente contaminadas. Debido a estas condiciones, nuestro equipo de trabajo registró en esos años que los habitantes de los campamentos sufrían frecuentemente de enfermedades respiratorias (29%), gastrointestinales (28%), y enfermedades reumáticas (18%) (Ibíd.: 65-80).

El campamento, sin embargo, no ha representado para las compañías sólo una ventaja como fuente de ahorro extraordinario, sino el principal medio de control social sobre sus trabajadores. La dispersión de estos asentamientos, así como su localización al interior de la propiedad de las empresas horticultoras, inhibe el desarrollo de una intensa socialización entre los indígenas. Hacia los ochentas había aproximadamente veinticuatro campamentos dispersos en un área de 200 kilómetros, separados uno del otro hasta por 10 kilómetros. Esta situación hacia que aquellos migrantes pertenecientes al mismo grupo étnico, pueblo, o incluso familia, vivieran dispersos y aislados, ausentes de todo contacto entre ellos, al tiempo que propiciaba el hacinamiento de un gran número de individuos pertenecientes a una gran variedad de grupos étnicos como el mixteco, el triqui, el zapoteco, el nahua, y el purépecha. Así, la dispersión dificultaba a los indígenas el poder desarrollar una elevada cohesión social, mientras que el hacinamiento multiétnico creaba una atmósfera de permanente tensión en el campamento; ambos factores frecuentemente conducían al surgimiento de batallas campales protagonizadas por los diferentes grupos dentro de estos asentamientos. Por ultimo, en la neutralización de la organización de los indígenas al interior de los campamentos, han jugado un papel central tanto la figura del campero, como la afiliación forzada de los trabajadores a los sindicatos blancos. El campero es una especie de policía indígena privado muy cercano al patrón, y encargado de mantener el orden en el campamento. En nuestro trabajo de campo pudimos apreciar que en particular, las obligaciones de este personaje eran: poner especial atención a las opiniones adversas de los trabajadores indígenas acerca de las condiciones de vida y de trabajo en las que se encontraban; reprimir cualquier intento de huelga, y prohibir la expresión de prácticas alteradoras, como aquellas relacionadas a su tradición. Por ejemplo, nosotros fuimos testigos de cómo el campero no permitía que los trabajadores indígenas llevaran a cabo reuniones, hablaran su lengua o construyeran los tradicionales temascales dentro del campamento. Por otra parte, en esos años era común que los patrones obligaran a los trabajadores que vivían dentro de sus campamentos, a afiliarse a alguno de los sindicatos blancos en la región, aun cuando estos hacían muy poco por mejorar las condiciones de sus agremiados; tal era el caso de aquellos sindicatos pertenecientes a la Central Nacional Campesina (CNC) y a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), afiliados al partido oficial de ese entonces (el PRI).

Las estrategias indigenistas organizativas y las estrategias paternalistas.

Hacia 1987, existían varias instituciones gubernamentales y no gubernamentales, desarrollando distintos programas de carácter social entre la población migrante indígena en San Quintín. Entre las instituciones no gubernamentales se encontraban aquellas afiliadas a iglesias evangelistas como la Pentecostés y los testigos de Jehová, o aquellas afiliadas a un organismo político específico, como las mencionadas anteriormente CNC, CTM, afiliadas al PRI, y la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), afiliada al Partido Comunista Mexicano. Por su parte, entre las instituciones gubernamentales se encontraban el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), el INI, el Instituto Nacional de Educación de los Adultos (INEA), y el Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE).

Desde nuestra perspectiva, estas instituciones y organizaciones que trabajaban en San Quintín, se dividían en dos categorías: las de carácter paternalista y las de carácter organizativo. Quienes asumían la estrategia paternalista se caracterizaban por una despreocupación total en propiciar una participación intensa y organizacional de los indígenas; las acciones desarrolladas bajo esta estrategia, consistían exclusivamente en proveer gratuitamente a la población migrante de mercancías y servicios que satisficieran directamente sus necesidades más urgentes, tales como alimentos, cobijas, juguetes para los niños durante la Navidad, y eventualmente atención medica. En nuestra opinión, evidentemente este era el caso de las organizaciones afiliadas a las distintas iglesias y el propio DIF.

Por el contrario, la estrategia orientada hacia metas organizativas se caracterizaba por su énfasis en la creación de “grupos autogestivos” (3), que fueran capaces de satisfacer sus propias necesidades y reclamar sus derechos laborales como trabajadores indígenas. Este debiera ser el caso de los sindicatos afiliados a la CNC y la CTM, que por su condescendiente relación con los patrones y el gobierno, y su inserción “corporativizada” (4) al PRI, adquirían un carácter por demás impositivo, opuesto a toda orientación autogestiva. Este también debiera ser el caso del INI, cuyos programas si bien consistían en ofrecer asistencia gratuita a esta población migrante, a través de las llamadas unidades medicas móviles y una unidad móvil de abasto, su estrategia de trabajo comprendía la creación de núcleos de organización al interior de los campamentos, bajo el nombre de comités de salud y comités de abasto, con el objeto de promover y organizar las acciones de dichos programas. Sin embargo, dado que la meta de los programas del INI consistía en proveer a los migrantes de servicios inmediatos para aliviar temporalmente sus necesidades, y a que estos comités se limitaban únicamente a dar respaldo a las acciones institucionales, éstos no requerían desarrollar una intensa participación realmente autogestiva; de hecho, esta situación incrementaba la dependencia de los indígenas hacia la institución, mas que fortalecer la autodirección.

Finalmente, en nuestro diagnostico concluimos que la única organización con esta orientación de autodirección en San Quintín, era la CIOAC, ya que aun cuando el comité central a nivel nacional y del estado de esta organización estaba constituido por mestizos, el liderazgo local lo tenían los propios indígenas. Estos lideres locales estaban convencidos que el problema central de los migrantes en San Quintín era la explotación laboral, y consecuentemente, creían que la principal tarea de su organización debía ser la sindicalización de los trabajadores indígenas. Premisa fundamental de la CIOAC era que la negociación colectiva de los derechos laborales, seria el único medio para contrarrestar la explotación laboral de los trabajadores y alcanzar mejoras permanentes en sus condiciones de vida. En ese entonces, las demandas centrales de la CIOAC consistían en aumento salarial, pago de aguinaldos, mejoramiento en las condiciones de transportación y vivienda, y el cese al maltrato de los trabajadores en el trabajo.

Al final de la década de los ochentas, sin embargo, ni las instituciones gubernamentales, ni la CIOAC, habían logrado ser completamente exitosas en obtener cambios substanciales en las condiciones sociales de los migrantes indígenas. Desde nuestro punto de vista, el fracaso de ambas era perfectamente atribuible a particularidades de cada una de las estrategias, pero también, a una orientación común a todas ellas, y dominante en esos años. La principal falla de las primeras, fue su orientación paternalista y su estrecha dependencia al gobierno; dado que las acciones de estas instituciones consistían básicamente en proveer servicios a los migrantes indígenas, su impacto se desvanecía sin dejar ninguna base organizativa, tan pronto como la crisis económica en México empezó a repuntar; por ejemplo, en el caso particular del INI, éste no pudo continuar sosteniendo las unidades medicas móviles ni la unidad móvil de abasto, y las formas de organización que había creado al interior de los campamentos, se disolvieron tan pronto como los programas desaparecieron. En el caso de la CIOAC, la influencia del Partido Comunista en esta organización, condujo frecuentemente a la adopción de acciones radicales en contra del gobierno o de las compañías horticultoras, lo cual, en el mejor de los casos resultó en la ausencia de apoyo oficial para la CIOAC (por ejemplo, la negación del registro de su sindicato), pero en la peor de las situaciones, estas acciones resultaron en dramáticas represiones (como el asesinato de su principal líder, y el encarcelamiento de sus dirigentes, en 1987).

Más aun, un elemento común que vino a sumarse a las causas que condujeron al fracaso de las estrategias, particularmente del INI y la CIOAC, fue su negligencia a atender un fenómeno creciente que había empezado a tener lugar hacia 1986. Durante este año, los cultivos de primavera e invierno (tales como la fresa y el cebollín), fueron introducidos en San Quintín demandando grandes volúmenes de fuerza de trabajo y conduciendo a la adopción por parte de los jornaleros mixtecos, de un nuevo patrón migratorio. Por ejemplo, de una muestra estudiada por nuestro equipo de investigación, el 35% de los migrantes había empezado a migrar a esta región, con la expectativa de quedarse a residir permanentemente en el Valle (Garduño et al: 63); como este tipo de migrante generalmente encontraba vivienda fuera de los campamentos, hacía difícil su atención por parte del INI y la CIOAC, instancias que decidieron continuar dirigiendo sus esfuerzos exclusivamente hacia los asentamientos tradicionales, en los cuales permanecían de manera visible numerosos indígenas; por esta razón, dado que este tipo de trabajador permanecía únicamente por el verano en San Quintín, los esfuerzos organizativos tanto del INI y la CIOAC, se desvanecían al llegar el otoño.

Nuestras sugerencias.

En las conclusiones de nuestro diagnóstico establecimos claramente que en nuestra convicción, el problema central y fundamental de la población indígena en San Quintín, era su explotación social por parte de las compañías transnacionales. La forma que nosotros veíamos entonces para hacer frente a este problema, consistía en hacer que los patrones transformaran sus políticas de subyugación y escamoteo de los derechos laborales de sus trabajadores; en este sentido, coincidíamos con la CIOAC en que el único vehículo para alcanzar este objetivo, era la organización autogestiva de los trabajadores indígenas, y que para crear las condiciones para el desarrollo de esta organización, era necesario que el INI contribuyera con las siguientes acciones:

1) Crear una estación de radio multilingüe en San Quintín;

2) Apoyar la creación de barrios indígenas permanentes o colonias constituidas por migrantes residentes en la región;

3) Promover la instalación de campamentos para migrantes estaciónales, fuera de las propiedades de las compañías horticultoras;

4) Apoyar el trabajo de las organizaciones independientes con claras muestras de autogestión indígena.

La creación de una radio multilingüe en San Quintín tenia por objeto abrir canales de comunicación entre los distintos campamentos dispersos en el Valle, y más aún, entre estos campamentos y otras regiones donde existían importantes núcleos de población mixteca, como por ejemplo el sur de California en los Estados Unidos, y Baja California, Sinaloa y Oaxaca, en México.

El apoyo a la creación de barrios permanentes, o colonias, fue sugerido teniendo en cuenta tres consideraciones: primero, que al proveer al campamento de servicios, se estaba incurriendo prácticamente en una acción subsidiaria por parte del Estado hacia las compañías transnacionales, mas que estar apoyando directamente a los trabajadores (5). Segundo, que al promover la creación de barrios indígenas fuera de las propiedades de las compañías horticultoras, con viviendas propiedad de los indígenas residentes en ellos, y con los servicios básicos, se beneficiaría directamente a los indígenas; desde nuestro punto de vista, esto crearía las condiciones para que los migrantes establecieran un control real sobre su propio espacio de asentamiento, y consecuentemente, estuvieran en posibilidades de crear formas de residencia, acordes con su origen étnico, de pueblo, o de familia. Esto, según creímos, se reflejaría tarde o temprano en el florecimiento de formas independientes de organización, capaces de transformar no solo las condiciones laborales y de vivienda de los residentes de estos barrios permanentes, sino también de aquellos que se encontraran residiendo en los campamentos de migrantes.

De manera similar, nuestra sugerencia de instalar campamentos fuera de la propiedad de la compañía horticultora, tenía la intención de acabar con el “acasillamiento” de los jornaleros y el hacinamiento multiétnico; en este nuevo tipo de asentamiento, los jornaleros estarían en libertad de elegir a la compañía para la cual trabajar, y podrían pertenecer al sindicato de su preferencia, sin temor a perder el empleo y su vivienda.

Finalmente, nuestra propuesta de apoyar formalmente a las organizaciones no gubernamentales como la CIOAC, partía de nuestro reconocimiento a dichas organizaciones como formas genuinas de organización autogestiva en San Quintín. Independientemente de la orientación política de esta central, ésta constituía una organización ya existente y dirigida por indígenas, a través de la cual, el INI podría canalizar algunos servicios inmediatos hacia los barrios indígenas. Por ejemplo, en esos años sugerimos dirigir hacia este tipo de organizaciones, apoyo financiero para establecer cooperativas autodirigidas, pequeñas tiendas de abarrotes, e incluso, una oficina de asistencia jurídica laboral; de esta forma, pensamos, estas organizaciones podrían consolidarse como fuertes interlocutores de las compañías transnacionales.

La situación actual.

Nuestro trabajo con el INI en San Quintín terminó hacia 1988, sin ver resultados directos de nuestras sugerencias; sin embargo, dado que en los siguientes años continuamos realizando visitas y trabajo de campo en la región, pudimos atestiguar como en los últimos 15 años se empezaron a producir en el valle cambios significativos.

En 1993, el INI instaló una estación de radio multilingüe, con el nombre La voz del Valle. Esta radio transmite tanto en mixteco, triqui, zapoteco y español, y frecuentemente establece enlaces con radiodifusoras similares en la región mixteca, e incluso en la Ciudad de los Ángeles. En algunos de los barrios de migrantes establecidos, tales como la Nueva Región Triqui, existen bocinas localizadas en la parte alta de los postes, difundiendo la programación de esta radio para que la comunidad entera la escuche. Durante las horas de trabajo, los jornaleros indígenas han empezado a utilizar pequeños radiocasetes portátiles ocultos, para escuchar una programación que va desde recomendaciones alimenticias y de higiene, hasta información sobre sus derechos laborales. Otra actividad importante que ha realizado esta estación de radio, son eventos multitudinarios en donde socializan los migrantes indígenas de distinto origen; éste es el caso de festivales periódicos de música tradicional y tequios (trabajo colectivo).

Por su parte, el número de barrios indígenas ha crecido considerablemente: hacia 1987 había únicamente dos de estos asentamientos; hoy en día existen doce, cada uno de los cuales cuenta con un promedio de 300 familias. Lejos del control de las compañías, y lejos de la vigilante mirada del campero, estos asentamientos han llegado a constituirse en islotes verdes perfectamente distinguibles en el escenario árido de Baja California, en donde la población indígena oaxaqueña recrea su cultura. Por ejemplo, en los barrios de aquellos indígenas que pertenecen a diferentes grupos étnicos, los residentes han empezado a establecer control sobre el espacio, adoptando una distribución propia en el asentamiento; estos son los casos de La Nueva Región Triqui y La Nueva San Juan Copala, dos barrios triquis localizados próximos uno del otro, separados por un barrio mixteco denominado13 de Mayo.

La consolidación de barrios triquis, se ha visto acompañada por la aparición de organizaciones pertenecientes a este grupo étnico, y que posteriormente se han fusionado a organizaciones de mixtecos, o más aun, a organizaciones de acción transfronteriza que aglutinan a indígenas oaxaqueños en general; ejemplo de estas organizaciones son, el Movimiento Unificado de Lucha Independiente (MULI), con base en la comunidad de El Zorrillo; el Movimiento Unificador de Jornaleros Independientes (MUJI), con residencia principal en la colonia Lázaro Cárdenas; el Movimiento Unificado de Lucha Triqui (MULT), del Nuevo San Juan Copala; y la Organización del Pueblo Triqui (OPT), de la Nueva Región Triqui. En 1993, estas organizaciones, asociadas a otras como la Organización del Pueblo Explotado y Oprimido (OPEO), que tienen como centro de operaciones a los Estados Unidos, dieron origen al Frente Indígena Oaxaqueño Binacional, organización multiétnica constituida para desarrollar una lucha común en Oaxaca, Baja California, y los propios Estados Unidos.

Cabe señalar que las organizaciones indígenas en San Quintín, no solamente han experimentado un proceso de proliferación, sino también un proceso de maduración. Lejos de continuar siendo las organizaciones contestatarias y corporativizadas a las organizaciones políticas de izquierda, han llegado a ser organizaciones que han incrementado su popularidad a través de reorientar su trabajo hacia demandas concretas de beneficio directo a los barrios. De esta manera, los líderes de estas organizaciones son ahora considerados por el propio gobierno y las compañías horticultoras, legítimos representantes de los indígenas.

En mi visita a la Nueva Región Triqui en1997, pude confirmar lo anterior. Un día acompañé al principal líder de este barrio, a sostener una serie de reuniones con diversas autoridades gubernamentales; juntos nos reunimos con el representante de la Oficina Local del Registro Civil, para arreglar algunos problemas relacionados con un deceso ocurrido entre la población triqui en los Estados Unidos; más tarde, la persona que estaba a cargo de la titulación de predios en el Valle, atendió amablemente a este líder para discutir asuntos relacionados con los títulos de propiedad del barrio; al término de ese día, este dirigente acudió con el representante del INI para solicitarle el servicio del transporte para el grupo de artesanos de su comunidad; más aún, el ultimo día de la semana en que permanecí en este barrio, el líder triqui acudió como invitado de honor a la ceremonia oficial de conmemoración del natalicio de Benito Juárez en la colonia Vicente Guerrero; y finalmente, en marzo de 1998, puede atestiguar como el Gobernador del Estado visitaba La Nueva Región Triqui y sostenía una reunión con este líder.

La interlocución efectiva de los nuevos líderes indígenas, así como la reorientación de sus demandas, se ha visto cristalizada en una serie de cambios notables en el bienestar de la población migrante, particularmente de aquella que reside en las colonias permanentes. En contraste con los campamentos, estos asentamientos cuentan ahora con electricidad, agua potable, tiendas de abarrotes, escuelas de educación primaria, guarderías, y canchas de básquetbol o fútbol soccer. Por su parte, como ejemplo de la reorientación del trabajo contestatario de las organizaciones indígenas, podemos mencionar el caso de la CIOAC en la colonia mixteca de nombre Maclovio Rojas (en honor a su líder asesinado en 1987), en donde dicha central llevó a cabo con fondos gubernamentales, la instalación de una cooperativa destinada a producir bloques de cemento, así también, en la Nueva Región Triqui, dos grupos de artesanas triquis encontraron un importante respaldo y el servicio de gestoría bilingüe en la Organización del Pueblo Triqui, para obtener apoyo oficial en su actividad productiva y comercial. Posteriormente, esta ultima organización y la CIOAC, llevaron a cabo exitosamente, movilizaciones para solicitar la instalación de un hospital, cerca de los más importantes barrios indígenas.

Mas aún, la interlocución de las organizaciones indígenas no se ha visto limitada a la demanda de servicios para los barrios de migrantes residentes, sino que ha traído también beneficios importantes a los campamentos de jornaleros temporales, así como a las condiciones de trabajo de éstos. De acuerdo a los últimos reportes de INI, los campamentos han empezado a implementar la construcción de pisos de concreto, regaderas, letrinas, ventilación adecuada, y clínicas medicas para la atención de los trabajadores; el maltrato en el trabajo ha disminuido, el trabajo de horas extras ha dejado de ser forzoso, el pago de aguinaldo por parte de la mayoría de las compañías, tiene lugar con mucha mayor puntualidad que antes, y los salarios se han incrementado por encima del mínimo oficial. Asimismo, se ha implementado el Programa Nacional del Niño Migrante, para atender a niños de primaria en campamentos de la ruta migratoria. Por último, es importante señalar que a través del trabajo conjunto entre el INI y las organizaciones de jornaleros en San Quintín, se ha provisto a los dirigentes sindicales de orientación especializada sobre legislación laboral, y se ha instalado una corresponsalía del Juzgado de los Laboral, como herramienta fundamental para hacer frente a la explotación en el trabajo.

Ciertamente, los campamentos aún permanecen en el interior de las propiedades de las compañías, sin embargo, en reunión reciente sostenida por las distintas organizaciones indígenas y las agencias gubernamentales en San Quintín, surgió nuevamente la demanda por parte de las primeras, en el sentido de construir campamentos independientes a los horticultores. Cabe destacar que esta demanda fue ahora expresada por aquellas personas que viven en los barrios de indígenas residentes en el Valle, fuera de dichos campamentos de trabajadores temporales.

Ahora bien, es necesario precisar que en el Valle de San Quintín, lejos de prevalecer una atmósfera de cambio social, han surgido nuevos problemas y nuevos retos que afrontar. El considerable aumento en el flujo de recursos para la atención de la población migrante en esta región, ha servido para mediatizar lideres y organizaciones indígenas que en origen eran independientes, con fines evidentemente político-electorales; asimismo, la aplicación de apoyos hacia la atención de necesidades de urbanización, propias de los asentamientos indígenas permanentes, ha sesgado la orientación en origen laboral de las organizaciones, quienes en muchas ocasiones han encontrado más redituable interceder por la pavimentación de calles, la introducción de alumbrado eléctrico, o la construcción de guarderías, que continuar pugnando por la transformación de las relaciones laborales con los horticultores. Este sesgo en las estrategias organizativas, ha conducido hacia fines de los noventas, a un desencanto de los propios indígenas en sus organizaciones, y a un consecuente debilitamiento de estas.

Por otra parte, la política indigenista en los últimos años, ha atravesado por una serie de desaciertos que han producido un negativo impacto en la región. En vísperas de las elecciones presidenciales más reñidas en la historia de México, el Instituto Nacional Indigenista llevo a cabo la reestructuración de sus delegaciones estatales, principalmente en aquellas zonas de probada disidencia política, como lo es San Quintín; en este contexto, se colocó frente a la delegación del INI en Baja California, a un grupo de personajes con antecedentes de trabajo en la Policía Judicial del Estado, y manifiestamente asociados a los sectores más conservadores del PRI. Durante la gestión de estas nuevas autoridades, se transformó radicalmente tanto la coordinación de la radio bilingüe en San Quintín, como su programación, y se llevaron a cabo acciones de investigación y de captación de dirigentes indígenas, todo esto como parte de una estrategia que fortaleciera en general, la posición electoral del partido oficial, y en particular, las posibilidades de ver cumplidas las ambiciones políticas de políticos locales.

Actualmente esta política indigenista ha entrado en un reflujo importante. Por una parte, la disminución considerable de recursos destinados a la atención indígena ha obstaculizado la operación efectiva del INI, y por otra, la ausencia de una orientación clara de esta política, ha sumergido en el desatino a los mismos indigenistas. Aparentemente, las intenciones del gobierno foxista son las de descentralizar las acciones del INI, delegando responsabilidades y presupuesto a los gobiernos estatales; evidentemente, por encima de las apariencias democráticas de esta desfederalización de la política indigenista, se pretende regionalizar los conflictos indígenas, y evitar que uno solo, de carácter local, alcance niveles nacionales como sucedió con el movimiento zapatista en Chiapas; así, bajo esta lógica, lo que se busca es que los desatinos en este rubro sean señalados por los indígenas a sus respectivos gobiernos estatales, y no a las autoridades centrales. Sin embargo, la falta de explicites en las intenciones gubernamentales, ha colocado en la incertidumbre a quienes trabajan directamente en el campo con los grupos indígenas, quienes ignoran el futuro de la política indigenista del gobierno federal, y lo que espero, su propio futuro laboral.

Conclusiones.

No es la intención de este autor, dar la impresión que las sugerencias expresadas por nuestro equipo de trabajo en 1987, trajeron soluciones inmediatas y totales a los problemas de los migrantes indígenas en San Quintín; de hecho, la explotación social en la región aun existe, y de manera aun dramática. Particularmente, los niños aún continúan realizando faenas extenuantes a cambio de los peores salarios; los campamentos aún constituyen el principal medio de control social de las compañías sobre sus trabajadores, y gran parte de estos asentamientos se encuentran en condiciones deplorables de infraestructura (6). Sin embargo, es innegable que después de 1987, tanto el gobierno como la sociedad civil llegaron a ser más conscientes de las condiciones sociales de estos migrantes indígenas, expresión de lo cual fue la aparición de una nueva agencia federal, constituida en 1990 para desarrollar un importante trabajo en la región (7); el impacto de esta agencia, así como el del trabajo posterior del INI y las organizaciones independientes, ha sido en principio positivo para la población migrante. Por su parte, los medios de comunicación empezaron desde entonces a poner más atención a las violaciones de los derechos humanos y laborales de los jornaleros indígenas, por parte de las compañías transnacionales en San Quintín.

El propósito de esta ponencia, ha sido entonces, el mostrar solo una pequeña parte del proceso a través del cual la situación de los migrantes indígenas en San Quintín, ha empezado a cambiar; sin lugar a dudas, este cambio es el resultado tanto de la capacidad de los mismos indígenas para construir sus propias organizaciones “autogestivas”, y readecuar su trabajo a las circunstancias cambiantes del fenómeno migratorio, como de la sensibilidad de algunas instituciones para reorientar sus estrategias de trabajo, y darle una contenido étnico a sus acciones en la región, en atención a las características específicas de la población con que trabajan. La reorientación del trabajo de INI en esos años, permitió transformar el perfil paternalista de algunos de sus programas, y valorar la importancia de la organización de la población indígena. Como lo mencionamos anteriormente, en 1987 nuestro equipo dio cuenta que en San Quintín, la organización laboral de los trabajadores indígenas era el único medio para que ellos mismos transformaran su propia condición; mas aun, nuestro equipo de trabajo tuvo que aceptar con humildad, que nuestro objetivo no consistía en organizar a los indígenas para apoyar la agenda del instituto, sino crear las condiciones para ampliar las organizaciones existentes, y de esta manera, hacer posible que esta población definiera su propias metas y estrategias para alcanzarlas. Es convicción del que suscribe esta ponencia, que la experiencia aquí expuesta es de nodal importancia para la memoria indigenista de México, y en particular para los nuevos promotores y organizadores sociales en San Quintín, quienes tendrán que definir las nuevas estrategias para trascender los nuevos retos de la política indigenista en la región.

Fuentes citadas.

Garduño, Everardo, Efraín García y Patricia Morán 1990 Mixtecos en Baja California. El Caso de San Quintín. Mexicali: Universidad Autónoma de Baja California.

Glick, Nina; Linda Basch and Cristina Blanc-Szanton 1992 Towards a Transnational Perspective on Migration. Race, Class, Ethnicity, and Nationalism Reconsidered; New York: The New York Academy of Sciences.

Kearney, Michael 1996 Reconceptualizing the Peasantry. Anthropology in Global Perspective. Boulder: Westview Press.

S.A.R.H 1985 Secretaria de Agricultura y Recursos Hidráulicos. Programa de Desarrollo Rural, pp.91-93. Mexicali: Sin publicar.

Notas:

(1) El concepto de reterritorialización es sugerido por la antropología transnacionalista, en referencia a aquellas comunidades y culturas que se recrean o reproducen a distancia de su territorio tradicional. Para mayor precisión sobre este concepto véase Michael Kearney (1996), y Glick et al (1992).

(2) La palabra acasillamiento proviene de la categoría de “Peón Acasillado”, en la cual se encontraba gran parte de la fuerza de trabajo en la haciendas en la época que la historia de México registra como el porfiriato (de Porfirio Díaz). El acasillamiento consistía en una especie de cautiverio obligado del peón al interior de la hacienda, a la cual estaba obligado a servir a cambio de un salario reducido. Después de la Revolución Mexicana, dicha práctica laboral fue prohibida constitucionalmente por su esencia discriminatoria y violatoria de los derechos de los trabajadores.

(3) El concepto autogestión es sinónimo de autodirección, por lo que la denominación de grupos autogestivos se refiere a aquellas entidades en las que existe o se promueve un mayor control sobre sus estrategias de desarrollo y acción social.

(4) El corporativismo en México ha sido un mecanismo empleado principalmente (aunque no exclusivamente) por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para ejercer control sobre las organizaciones que aglutina. La característica de este tipo de práctica es que la afiliación al partido no se da de manera individual y voluntaria, sino en grupo y de manera forzada.

(5) Cabe señalar al respecto, que en repetidas ocasiones los patrones promovían la contratación de trabajadores en Oaxaca o incluso en San Quintín, ofreciendo como beneficios adicionales al salario, el servicio medico, de guardería o baños, los cuales eran realmente instalados por el Estado. De esta manera, las compañías favorecidas con estas instalaciones, obtenían una ventaja adicional frente a las demás, en su competencia por fuerza de trabajo. Esta, a nuestro juicio, demostraba una clara participación del Estado en su role subsidiario del proceso de acumulación de capital.

(6) Debemos señalar que por ejemplo, todavía ninguno de los campamentos cuenta con electricidad ni con un sistema de saneamiento ambiental.

(7) Nos referimos al Programa Nacional de Jornaleros Agrícolas.

 

Fuente:

http://www.plazamayor.net/antropologia/boant/articulos/sep0301.html

http://www.plazamayor.net/antropologia/boant/articulos/SEP0302.html

En las calles de Juxtlahuaca también se respira un miedo atroz

Miércoles, mayo 12th, 2010
 
Blanca padilla/Tiempo.
30 de Mayo del 2010.

En  esta cabecera de distrito se respira el miedo en las calles en donde se mira el andar de mujeres triquis vestidas con su indumentaria tradicional. En algunos ciudadanos hay incertidumbre por lo que pueda pasar y en otros coraje, pues consideran que lo que ocurrió en Copala “nada más pone a Juxtlahuaca en vergüenza a los ojos del mundo”

Es jueves, un día de tianguis en Juxtlahuaca. Mujeres triquis han bajado al pueblo a realizar sus compras y algunas a vender sus tejidos. En el panteón del pueblo un grupo de hombres dan tequio para cavar la tumba de uno de sus amigos que se ha ido. “Los triquis sólo dejan en mal a nuestro pueblo, dice resuelto un joven que ayuda en la excavación. Juxtlahuaca es un pueblo tranquilo, un pueblo de tradiciones pero ellos echan a perder”, agrega molesto. Evita dar su nombre, “los triquis son vengativos y no quiero exponerme”, se justifica. 

Se refiere a la muerte de los dos integrantes de la caravana por la paz que fue baleada el martes en La Sabana Copala, comunidad  Triqui ubicada en la entrada de San Juan Copala. “Siempre lo han hecho así”, interviene un señor ya mayor; “se están apoderando de nuestro pueblo. Desde que el presidente municipal dejó que ellos vendieran en el mercado poco apoco se fueron apoderando de él y ahora ni quien los saque”, dice. 

No dijo el nombre del edil, pero probablemente se refiere a Carlos Martínez Villa, presidente municipal del Partido Unidad Popular, quien actualmente contiende por la diputación local; en su lugar quedó el priista  Juan Guzmán Beristaín. 

“Esos no entienden, ni con la policía ni con los soldados, a todos los sacaron de ahí. Ahora culpan al gobierno de lo que pasó, pero lo que no dicen es que el gobierno los mantiene. Ahí los hombres no trabajan, sólo las mujeres. Para ellos han sido los proyectos productivos, granjas de pollos y se comen los pollos, se gastan el dinero y el proyecto hasta ahí queda, agrega el disgustado joven. 

Una religiosa que hace unos 14 años estuvo en San Juan Copala, reconoce: “Si había una especie de granja abandonada entonces y también una procesadora de café que nunca usaban, pero eso no quiere decir que sean flojos; es más visible el trabajo de las mujeres por los tejidos que hacen, pero los hombres trabajan en el campo, aduce la religiosa. Era un pueblo tranquilo; si tenían sus riñas, a veces se mataban con machete, pero no había las armas que ahora tienen y las peleas sólo eran entre hombres jamás habían atacado a una mujer y menos a niños como desde hace algunos años lo vienen haciendo”, precisa. 

“Los únicos beneficiados de toda esta matanza terrible porque es entre hermanos de raza, son líderes. Si ellos fueran unidos, ya serían un pueblo próspero y no se estarían exterminando como lo hacen”, agrega. 

El joven iracundo culpa también a los líderes de la situación: “Son los que llevan y traen a esa gente”, dice. “Como ya salieron, se civilizaron un poco y hasta se dicen licenciados, se aprovechan de los demás”. “Lo mejor es que se conviertan en un municipio autónomo que el gobierno les de sus propios recursos y que dejen de molestar a los juxtlahuaqueños”.

Un materialista de Juxtlahuaca que tampoco quiso dar su nombre, comentó que en realidad los triquis son una región abandonada, fuera de la ley”, aunque también dijo que en su descargo que no se meten con nadie si no se meten con ellos, que él ha llevado material a esas comunidades y nunca ha tenido problemas.  

“Ellos tienen sus propios problemas, que son de toda la vida, la pelea por las tierras fue el origen de todo, se comenzaron a matar y de ahí vinieron las venganzas y ahora el conflicto es por el poder”, resumió. 

“Ellos viven en las tierras más ricas de esta región, ahí se producen productos únicos como el plátano manila, tienen mucha agua y eso genera conflictos que se agravaron cuando el gobierno comenzó a bajar los recursos”, dijo. 

“Lo que hay que hacer para que no ocurran casos como el de martes es dejarlos con sus problemas, ellos si pueden gobernarse solos y es que son muy celosos, y si piensan que alguien se va a meter en sus asuntos se enojan. Cuando vas a lo tuyo no se meten contigo pero si piensan que quieren imponerles algo, se molestan”, puntualizó. 

Cándido Beristaín, ex presidente municipal y ex delegado en la zona triqui, actual director de la casa de la cultura y quien puede considerarse como el cronista de la ciudad, dice por su parte que “estos indígenas son gente noble y trabajadora, poseedores de grandes riquezas naturales y culturales”.

“El gobierno del Estado siempre los ha tenido en gran estima, se les apoya mucho, pero depende más de los líderes, de los delegados, porque desde que San Juan Copala fue bajado de rango de municipio a agencia municipal, han existido delegados y los triquis quieren que esos delegados que envía el gobernador del Estado se integre realmente a su cultura en todos los aspectos”. 

Una indígena recomendó por su parte no ir a esa zona. En su mal español dijo: “Antes yo iba, pero ya no, dicen que mataron antier a unos niños universitarios; yo tengo a mis hijos que estudian en Oaxaca, pero no los dejo que vayan para allá, me da miedo”, comentó. 

 

 Fuente:

http://www.tiempoenlinea.com.mx/