En las calles de Juxtlahuaca también se respira un miedo atroz

 
Blanca padilla/Tiempo.
30 de Mayo del 2010.

En  esta cabecera de distrito se respira el miedo en las calles en donde se mira el andar de mujeres triquis vestidas con su indumentaria tradicional. En algunos ciudadanos hay incertidumbre por lo que pueda pasar y en otros coraje, pues consideran que lo que ocurrió en Copala “nada más pone a Juxtlahuaca en vergüenza a los ojos del mundo”

Es jueves, un día de tianguis en Juxtlahuaca. Mujeres triquis han bajado al pueblo a realizar sus compras y algunas a vender sus tejidos. En el panteón del pueblo un grupo de hombres dan tequio para cavar la tumba de uno de sus amigos que se ha ido. “Los triquis sólo dejan en mal a nuestro pueblo, dice resuelto un joven que ayuda en la excavación. Juxtlahuaca es un pueblo tranquilo, un pueblo de tradiciones pero ellos echan a perder”, agrega molesto. Evita dar su nombre, “los triquis son vengativos y no quiero exponerme”, se justifica. 

Se refiere a la muerte de los dos integrantes de la caravana por la paz que fue baleada el martes en La Sabana Copala, comunidad  Triqui ubicada en la entrada de San Juan Copala. “Siempre lo han hecho así”, interviene un señor ya mayor; “se están apoderando de nuestro pueblo. Desde que el presidente municipal dejó que ellos vendieran en el mercado poco apoco se fueron apoderando de él y ahora ni quien los saque”, dice. 

No dijo el nombre del edil, pero probablemente se refiere a Carlos Martínez Villa, presidente municipal del Partido Unidad Popular, quien actualmente contiende por la diputación local; en su lugar quedó el priista  Juan Guzmán Beristaín. 

“Esos no entienden, ni con la policía ni con los soldados, a todos los sacaron de ahí. Ahora culpan al gobierno de lo que pasó, pero lo que no dicen es que el gobierno los mantiene. Ahí los hombres no trabajan, sólo las mujeres. Para ellos han sido los proyectos productivos, granjas de pollos y se comen los pollos, se gastan el dinero y el proyecto hasta ahí queda, agrega el disgustado joven. 

Una religiosa que hace unos 14 años estuvo en San Juan Copala, reconoce: “Si había una especie de granja abandonada entonces y también una procesadora de café que nunca usaban, pero eso no quiere decir que sean flojos; es más visible el trabajo de las mujeres por los tejidos que hacen, pero los hombres trabajan en el campo, aduce la religiosa. Era un pueblo tranquilo; si tenían sus riñas, a veces se mataban con machete, pero no había las armas que ahora tienen y las peleas sólo eran entre hombres jamás habían atacado a una mujer y menos a niños como desde hace algunos años lo vienen haciendo”, precisa. 

“Los únicos beneficiados de toda esta matanza terrible porque es entre hermanos de raza, son líderes. Si ellos fueran unidos, ya serían un pueblo próspero y no se estarían exterminando como lo hacen”, agrega. 

El joven iracundo culpa también a los líderes de la situación: “Son los que llevan y traen a esa gente”, dice. “Como ya salieron, se civilizaron un poco y hasta se dicen licenciados, se aprovechan de los demás”. “Lo mejor es que se conviertan en un municipio autónomo que el gobierno les de sus propios recursos y que dejen de molestar a los juxtlahuaqueños”.

Un materialista de Juxtlahuaca que tampoco quiso dar su nombre, comentó que en realidad los triquis son una región abandonada, fuera de la ley”, aunque también dijo que en su descargo que no se meten con nadie si no se meten con ellos, que él ha llevado material a esas comunidades y nunca ha tenido problemas.  

“Ellos tienen sus propios problemas, que son de toda la vida, la pelea por las tierras fue el origen de todo, se comenzaron a matar y de ahí vinieron las venganzas y ahora el conflicto es por el poder”, resumió. 

“Ellos viven en las tierras más ricas de esta región, ahí se producen productos únicos como el plátano manila, tienen mucha agua y eso genera conflictos que se agravaron cuando el gobierno comenzó a bajar los recursos”, dijo. 

“Lo que hay que hacer para que no ocurran casos como el de martes es dejarlos con sus problemas, ellos si pueden gobernarse solos y es que son muy celosos, y si piensan que alguien se va a meter en sus asuntos se enojan. Cuando vas a lo tuyo no se meten contigo pero si piensan que quieren imponerles algo, se molestan”, puntualizó. 

Cándido Beristaín, ex presidente municipal y ex delegado en la zona triqui, actual director de la casa de la cultura y quien puede considerarse como el cronista de la ciudad, dice por su parte que “estos indígenas son gente noble y trabajadora, poseedores de grandes riquezas naturales y culturales”.

“El gobierno del Estado siempre los ha tenido en gran estima, se les apoya mucho, pero depende más de los líderes, de los delegados, porque desde que San Juan Copala fue bajado de rango de municipio a agencia municipal, han existido delegados y los triquis quieren que esos delegados que envía el gobernador del Estado se integre realmente a su cultura en todos los aspectos”. 

Una indígena recomendó por su parte no ir a esa zona. En su mal español dijo: “Antes yo iba, pero ya no, dicen que mataron antier a unos niños universitarios; yo tengo a mis hijos que estudian en Oaxaca, pero no los dejo que vayan para allá, me da miedo”, comentó. 

 

 Fuente:

http://www.tiempoenlinea.com.mx/

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